Explotación sexual de venezolanas en Puerto Carreño

Según la Fiscalía, Silvio Ramón Rangel Hernández era el encargado de encontrar mujeres jóvenes en Venezuela y de convencerlas de venir a buscar una mejor oportunidad laboral en Colombia. Las traía hasta Puerto Carreño con engaños, en el Vichada y allí las entregaba a sus supuestos cómplices, Juan Yaguidu y Bienvenido Castellanos para su explotación sexual.
En apariencia, la tienda desde la que operaban parecía un simple expendio de gaseosas, pero en el trasfondo operaba un burdel en el que mantenían a las chicas de entre 12 y 17 años encerradas y prácticamente sin alimentación, a disposición de los clientes.
Buscaba niñas que vivieran en zonas fronterizas para que pudieran pasarse a Colombia con el permiso de sus familiares y las convencía de que viajaran hasta la capital del departamento, en donde las mantenían cautivas.
Del dinero que obtenían, una parte era destinada para otros hombres que trabajaban en Colombia y Rangel se quedaba con el resto. El hombre, de nacionalidad venezolana era el tío de dos de las jóvenes explotadas, a través de quien empezó a contactar a otras amigas suyas para persuadirlas de venir a Colombia.
Esa, por lo menos, es la versión de los hechos que expuso la Fiscalía en la audiencia de captura que adelantó el martes 6 de junio en contra de Rangel.
Pero la investigación en su contra viene de tiempo atrás. Durante ocho meses, el ente acusador compiló testimonios y denuncias de menores de edad colombianas y venezolanas que lo señalaron de ser el responsable de la red de trata y prostitución de menores, describe la directora de la fiscalía regional, Isabel León Henao, para quien esta operación coordinada entre varias entidades se convirtió en el primer éxito en ese rubro que se logra durante su mando de la institución.
Con base en esta información, la Policía intervino el establecimiento en septiembre de 2016. Allí había tres niñas explotadas. Sin embargo, la misma Isabel León estima que pudieron haber sido más las menores que pasaron por el burdel.
Una de las grandes dificultades en este tipo de casos es lograr hacer que las víctimas denuncien lo que les sucedió, explica el teniente coronel Cruz, jefe seccional de investigación criminal en la dirección de protección y servicios especiales.
"A veces las víctimas no se sienten tratadas, en esa captación tiene mucho que ver el engaño (...) La situación que se presenta en Venezuela hace que muchas mujeres se vengan a trabajar a Colombia, a rebuscarse la vida (...) y hemos visto como ha incrementado el trabajo sexual (...) así como la explotación de niñas en ese sentido", detalló.
El 15 de marzo ya habían sido capturados los dos socios de Rangel, pero él se había ido a su país y apenas volvió este fin de semana, que fue cuando lo arrestaron los hombres de la SIJIN.
Por estos motivos, Rángel fue imputado por el delito de trata de personas agravada en concurso de uso de menores para fines de explotación sexual y le fue dictada medida de aseguramiento en cárcel, mientras inicia el juicio en su contra.
Por su parte, las menores víctimas de trata serán atentidas por el ICBF y la oficina de migración, en lo que se determina su situación y se les ayuda a regresar a Venezuela.

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