Vichada debe enfrentar su historia

Por Otto Sanchez Tocaria
¿Qué podría ofrecer la Gobernación de Vichada para enfrentar los desafíos que demanda la firma de la Paz y el Post-conflicto? (Potencialidades y Obstáculos que tiene este Departamento)
El último censo (2005) registró que Vichada estaba habitado por unas 55.000 personas; sin embargo, manejando otros medios que permiten calcular la medida, como el Sisben, el potencial electoral, etc., se estima que hoy podría haber aproximadamente un habitante por kilómetro cuadrado, fundamentando en que el territorio tiene 100.242 km.
Las sabanas de Vichada, con una extensión aproximada de quince millones de hectáreas, aptas para el establecimiento de ganaderías y cultivos agroindustriales, en gran parte permanecen inexplotadas y subexplotadas como consecuencia de que no se implementó una colonización ordenada, planificando asentamientos humanos en busca de incorporar zonas y regiones deprimidas a la actividad productiva. Esto, en parte, sumado a la corrupción que vienen denunciando los grandes medios de comunicación en relación con la adjudicación de predios, que puntualmente involucra a la dirigencia política elegida en los últimos años, es la razón por la que la distribución de la tierra no ha podido cumplir una función social y económica en la región. 
No obstante, el gran obstáculo son las distancias que existen para salir a una carretera, dado a que hay que contornear unos 500 kilómetros de trochas y caminos para acceder a una vía idónea que lleve a Villavicencio, de donde, según los transportadores, un camión gasta a Puerto Carreño, de dos a tres días en el recorrido.
La falta de vías es evidente; el departamento sólo tiene unos 35 o 40 kilómetros pavimentados incluyendo el casco urbano de la capital; este es uno de factores que realmente han impedido que Vichada, que tiene suficiente tierra para plantar ganaderías y cultivos agroindustriales, desarrolle una industria agropecuaria significativa, buscando que en el marco de su propia cultura, las condiciones del medio y el acceso a los mercados, cada núcleo familiar sea autosuficiente y artífice de su propio desarrollo socioeconómico.
Con ese propósito, he preparado una propuesta que entrego a la Gobernación, buscando que, una vez se haya estudiado su contenido sea presentada ante el Gobierno Nacional para su diligenciamiento y gestión, considerando que la representación que tenemos en el Congreso de la República no es idónea para hacerlo porque ha perdido su autoridad moral cuando está cuestionada por la opinión y la Justicia en razón a que con sobrada deshonestidad ha dilapidado los recursos del territorio; y menos, carece de intelectualidad para producir una idea como esta, razón por la que aprovechamos la ocasión para hacer llegar al alto gobierno esta idea, conscientes de que hay que dotar a los campesinos de facilidades para que logren un desarrollo integral cierto, principalmente en lo relacionado con la independencia y soberanía alimentaria, considerando que en esta ciudad – Puerto Carreño - de unos 18.000 habitantes, la escases, la carestía, la falta de empleo y la pobreza son un acontecimiento lamentable, cuando el 70% de la población sobrevive por debajo de los niveles de pobreza, practicando, igual que el venezolano que se acostumbró a vivir del paternalismo del Estado, el comercio de mercancías de contrabando, actividad que ejerce en busca de hacer algo para no aguantar hambre.
No se está exagerando la situación por la que pasamos, porque en el comercio no se encuentran los productos indispensables de la canasta familiar como huevos, plátano, arroz, hortalizas y legumbres dado a que como no hay producción en el área, toca acarrearlos de Venezuela, de donde se traen también unas cuatro reses diarias para sacrificio local con el fin de proveer esta necesidad. Turistas que han visitado capitales, ciudades y pueblos del territorio de los Llanos quedan sorprendidos cuando vienen a la capital de Vichada; pero su sorpresa no es positiva si confrontan el acontecer político, social y económico que impera en Puerto Carreño, al comparar esta capital con otras poblaciones como Arauca, Tame, Rondón, Paz de Ariporo, Aguazul, Villanueva, Granada, San Martín, etc., poblados de la región donde hay suficiente oferta de bienes y servicios que satisfacen las necesidades de todos los lugareños, turistas y visitantes, dado a que en ellos se tiene facilidad para acceder a puestos de venta donde pequeños empresarios y comerciantes ofrecen toda clase de productos, manufacturas, mercancías y frutos de la tierra como leche, queso, naranjas, mandarinas, limones, piñas, guayabas, zapotes, guamas, aguacates, plátanos de todo tipo, guarapo de caña, huevos, carnes y alimentos procesados de variado género que satisfacen gustos ávidos de conocer manjares, golosinas; en fin, la oferta gastronómica autóctona de cada lugar, pero en Puerto Carreño, para que se consigan estos productos hay que traerlos de Venezuela, y si no lo dejan pasar hay escases y especulación en los precios.
Como se puede apreciar, este es un fenómeno socio económico latente, que no podemos ocultar cuando requiere una solución integral para fomentar la producción, considerando que el comercio fronterizo que maquilla el contrabando en la franja fronteriza de los Llanos del Orinoco – Arauca y Vichada - es una costumbre de siglos, no obstante a que el ejercicio de esta actividad ha sido obstaculizada en varias épocas, desde 1899 a 1935, cuando las dictaduras del general Cipriano Castro y de Juan Vicente Gómez vedaron la navegación de embarcaciones colombianas por el Orinoco y le pusieron trabas a esta actividad que ha cambiado el escenario varias veces; alternando con relación al cambio monetario; por ejemplo, hasta hace unos treinta o cuarenta años, cuando el bolívar costaba 18 pesos, los venezolanos venían y compraban todo lo que se les antojaba dejando estupendas propinas y hasta quemaban los billetes de uno, dos y cinco pesos ostentando el poder económico del bolívar. Había prostíbulos por todas partes bien surtidos que satisfacían la demanda de venezolanos adinerados en el artificio del cambio monetario.
Ahora se revierte el proceso, cuando los colombianos menosprecian un billete de cien bolívares que no alcanza para pagar un tinto, y las prostitutas vienen a trabajar en burdeles y alcobas acondicionadas para el efecto en La Rampa, buscando $ 100.000, pesos colombianos por servicio que equivalen a una fortuna en bolívares.
Entrado el Siglo XX, la guerrilla venezolana a mando de Jesús Emilio Arévalo Cedeño que enfrentaba sus armas a las dictaduras de Gómez, y se refugiaba tras la frontera, incautó los barcos Masparro y Boyacá, causando incidentes fronterizos que alteraron la relaciones entre los dos países y casi hacen estallar un conflicto internacional, llevaron al Gobierno Venezolano a cerrar, como ahora lo hizo Nicolás Maduro, la frontera con Colombia.
Hoy la historia se repite; cuando las Farc, aquietadas en espera de resultados del Proceso de Paz, tiene tropa dispersa al otro lado de la frontera, y con anuencia de las autoridades del vecino país han establecido corredores para comercio de droga que provee al Cartel de Vichada.
Los Elenos, que disputaron parte del territorio a las Farc, buscando un objetivo estratégico para actuar en esta zona de frontera, dominan la parte que se extiende de Cararabo hacia el Oriente, rio abajo hasta las bocas del  Meta al Orinoco; y de ahí, de la población de Puerto Páez situada frente a Puerto Carreño, rio Orinoco hacia el Sur, hasta la localidad venezolana de Samariapo. De aquí hasta San Fernando de Atabapo vuelve la jurisdicción de las Farc que tienen una concentración significativa de efectivos en Casiquiare.
De esta manera, con sobrepasada tolerancia por parte de la Guardia Bolivariana, los Elenos actúan en el casco urbano de Puerto Páez donde controlan todo de manera completa, extrañamente a la vista y ante la misma presencia de la Fuerza Pública Venezolana, interviniendo en la resolución de problemas familiares, hurto, robo de semovientes, tráfico de víveres y ganados, principalmente el negocio de la gasolina, actuando drásticamente como lo han hecho en algunas regiones de Colombia, tanto que como dice la gente, han ejecutado algunas personas que han desobedecido órdenes, y hasta han pasado a territorio colombiano a boletear y secuestrar personas que no pagan tributos.
Unos 30 o más botes de matrícula venezolana traen todo el alijo que llega a Puerto Carreño, pues los colombianos no pueden ingresar a ese país. El ELN que opera como lo afirma mucha gente, con anuencia y a la vista de la Fuerza Pública Bolivariana, cobra tributos por cada artículo que dejan pasar; por ejemplo, por una res cobran $30.000,oo, lo mismo por un caballo; $ 20.000,oo por un cerdo. Recientemente pasaron 187 burros que iban con destino a mataderos de Bogotá. Un tambor de gasolina de 55 galones paga $ 30.000,oo. Una prostituta que pase a trabajar a la Rampa, debe pagar $ 20.000,oo por el día; paramilitares de uno y otro pelambre, someten ganaderos, comerciantes y contrabandistas a que paguen vacuna. Así, se entiende que los totales del recaudo diario son repartidos amigablemente entre la Guardia Bolivariana y los Guerrilleros.
A pesar del cierre de la frontera, la Guardia y la Armada Bolivariana dejan pasar todo lo que quieran pasar los contrabandistas, el todo es que paguen las tarifas establecidas. No obstante el paso de colombianos hacia Venezuela sigue restringido, pero quien desee ir a ese país puede hacerlo pagando unos $ 10.000,oo, y al regreso debe pagar otro tanto para salir. No hay problema si se paga.
Así pues, contrario a lo que especula el gobierno de Maduro, no son colombianos los que extraen contrabando de Venezuela sino nacionales de ese país, que ante la situación por la que atraviesa buscan hacer algo para sobrevivir, manifestando virtualmente con ello, que el hombre se acostumbra a todo menos a aguantar hambre.
Pero en este análisis hay que entender que ‘el hombre de frontera’ el de aquella época y el de ahora, de uno y otro lado del río, están ligados por lazos de sangre, una misma historia, un mismo idioma y una misma cultura y que de tiempos inmemoriales practica esta actividad para satisfacer necesidades comunes que son las mismas en cualquier lado donde colombianos y venezolanos, lavan sus esperanzas y bañan sus entusiasmos en las aguas de los ríos que establecen el lindero fronterizo. Con esta cultura y alguna norma legal o extralegal, el comercio fronterizo, desde que no traspase o salga de los linderos del casco urbano de la ciudad fronteriza a donde es llevado, nunca se ha considerado contrabando. En esa época, fueron miles las cabezas de ganados que surtían hatos y haciendas venezolanas, como ahora también se cuentan por miles las reses provenientes de ese país que pastan en praderas de fincas colombianas.
De otro lado, para complemento de la idea que se expone, debemos saber que el cubrimiento institucional sólo llega de manera íntegra al área del casco urbano de cada municipio. Lo demás, con excepción de la Educación, está obstaculizado por las distancias. Con esta visión, hay que reconocer que  son pocos y escasos los lugares que tienen comunicaciones telefónicas o de internet por falta de antenas.
Y en estas condiciones, cotejando datos tomados de algunas instituciones, de los 10 o más profesionales vichadenses y los 518 técnicos y tecnólogos que capacitan los centros de formación cada año, como la oferta laboral se limita a 157 de nómina y unos 350 contratados por tres o seis meses, se está desperdiciando toda la potencialidad del recurso humano capacitado que resulta cada año, dado a que el mayor y único empleador es el Estado.
Y según lo manifiestan representantes del gremio de agricultores, son pocos los hogares que tienen accesibilidad a las oportunidades de la agroindustria, por el alto precio de la tierra y los costos para habilitar suelos ácidos, mal drenados y nada productivos, considerando que la tierra es el principal y único recurso con que se cuenta Vichada para hacer un aporte a la paz.
Este es pues, el escenario social y económico real que vivimos y se ha vivido siempre en esta frontera de aproximadamente 530 kilómetros que delimita Vichada con Venezuela.

NOTA DEL AUTOR:
Frente a la pregunta que hace la Revista Semana: ¿Cuáles con las potencialidades y los obstáculos que presenta el Departamento de Vichada para contribuir al postconflicto? algunos ejecutivos de la administración departamental y dirigentes políticos, a quienes se les preguntó sobre el asunto, mostrando ignorancia y que no tienen una idea sobre el tema, manifestaron: * ¡La carretera que construyó la anterior administración! * ¡Las cinco mil hectáreas de cultivos que se están plantando en las sabanas de Vichada! * ¡La producción agrícola y pecuaria del Departamento! * ¡La riqueza agroindustrial! * ¡Los tres o cuatro mil hombres de la Fuerza Pública! * ¡Su gente y el recurso humano que existe en Vichada¡ * ¡La empresa y la industria de Vichada!
Ciertamente, como diría el expresidente Gaviria, estas respuestas, al parecer sobrecargadas de exorbitante enaltecimiento institucional, me atestaron de vergonzosa preocupación, por lo que volví a examinar la situación social y económica en que vive la comunidad vichadense, para ver si yo estaba equivocado y tratar de remendar alguna falla en la concepción que tengo de la realidad que se vive en este territorio; y luego que me pregunté * ¿Cuál carretera? * ¿Cuáles cultivos industriales que generen empleo y bienestar a la población? * ¿Cuál producción agropecuaria? * ¿Cuál riqueza agroindustrial? * ¿Cuál es la situación real que vive la población de Vichada? *  ¿Cuál empresa vichadense?, pero no encontré nada qué corregir pues el contexto evidentemente es ese, el mismo que se expone; porque la situación es muy distinta a la paradójica realidad que imaginan los directores de algunas Instituciones del Estado que exteriorizan respuestas desencajadas de la realidad.

Por Otto Sanchez Tocaría
Presentado a: Gobernación de Vichada
Fecha: Abril 4/2015
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