Hijos de la mala educación

Durante años he tenido la oportunidad (y el privilegio en algunos casos) de conversar con estudiantes egresados de los diferentes planteles educativos del departamento, para preguntarles:
¿cómo les ha ido?
Muy pocos continuaron sus estudios superiores y hoy ocupan cargos importantes dentro y fuera del departamento; y otros no han podido continuar, por su situación económica, pero algunos han hecho tecnologías en el SENA.
Sin embargo en la mayoría de los casos han enfrentado problemas con respecto a conceptos arraigados del pasado que han hecho eco en su futuro. Y lo peor es que los estudiantes y graduados no preguntan cuando tienen dudas, por temor a la vergüenza, y los que se atreven han pasado por el escarnio público de que su aprendizaje fue deficiente.
Siendo más joven admiraba y aprendía de docentes como Cesar Cortés, Rodrigo Valencia, John Jairo Caicedo, Gines Alcalá, entre otros, ya que no solo se limitaban a "impartir sus clases y cobrar el cheque" sino en cada clase aplicaban los métodos de enseñanza de Sócrates (maestro de Platón), conocido como Mayéutica (el conocimiento a través del cuestionamiento), el cuál consiste en "cuestionar todos los planteamientos que el alumno considera sólidos, para dejar que creara sus propias conclusiones y el verdadero conocimiento naciera de él" (y no de que alguien se lo hubiera dicho).
Este método se utiliza en grandes empresas, como Google y Apple, y en los centros de investigaciones. Cuestionan todo, para poder avanzar e innovar. Es la única manera de mantenerse en la competencia. Desde fabricar un smarthphone o una aplicación, hasta un telescópico o una nave espacial.
Gracias a la Mayéutica el mundo pudo salir del oscurantismo de la edad media, Carl Sagan y Neil de Grasse pudieron mostrarnos su memorable serie Cosmos y hoy podemos disfrutar de los avances tecnológicos en nuestro hogar, algo impensable hace 10 años.
Pero a veces vemos con tristeza, cómo se ha perdido. Las clases de filosofía y letras son cada vez menos importantes en la educación del Vichada, y ética y valores quedó relegada al olvido.
Esta es la causa por la que vemos a estudiantes de bachillerato, tecnicos, tecnologos y universitarios del Vichada que escasamente saben leer y escribir, que ofenden a sus padres y a cualquiera que se le atraviese en el camino y que no tienen idea de qué es lo que están estudiando y pagan para que les hagan sus trabajos y cuando se gradúan, se convierten en profesionales pichurria, que nada aportan al departamento y solo se dedican a calentar silla.
La Secretaría de Educación no le importa esto, ya que se ciñen a las metas que les da el Ministerio de Educación Nacional y sus directivos viven pendientes de cualquier cosa menos de la verdadera calidad en la educación. 
Y los docentes tampoco escapan a la espiral de desidia. Hace poco estuvimos presente en una reunión de padres de familia de un Colegio de Puerto carreño y escuchamos el argumento de un padre que puso el dedo en la llaga:
"Profesores; ustedes siempre hacen paro cuando no les pagan, pero nunca los he visto que hagan paro por la calidad de la educación de los estudiantes o por mejorar las instalaciones"
Es la triste realidad. Mientras en otros países los docentes y directivos de la educación son elegidos por sus méritos, métodos exitosos de enseñanza y excelencia en la administración, en el Vichada son simples cuotas políticas y esta es la explicación del por qué la educación en nuestro departamento no tiene ninguna credibilidad.
No importa que seas el mejor docente o el mejor administrativo, o el más preparado y con los conocimientos y métodos más avanzados. No importa si eres dedicado al estudio o si sabes o eres un mataburro. Ni siquiera importa el departamento, la prosperidad de sus habitantes, o cómo se gastan los recursos del Estado (que en realidad son de todos nosotros los contribuyentes, que los pagamos con nuestros impuestos). Si quieres prosperar en el Vichada, el único requisito indispensable es tener un buen padrino político.

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