Energía que da gusto

La vida de doña Yolanda Vega León es de sobresaltos. En los pocos meses que lleva viviendo en su casa de Puerto Carreño, se le ha fundido el televisor de pantalla plana un par de veces, luego de que las bombillas comenzaran a parpadear con una agonía cadenciosa, y de que algunos otros electrodomésticos se silenciaran anunciando la pérdida total de la energía. Para esta abuela acostumbrada a los duros racionamientos del siglo pasado, la luz es hoy todavía un elemento impredecible, que va y viene como por capricho.
Es una consecuencia lógica de un servicio prestado a distancia. Dada su situación geográfica, la energía eléctrica de Puerto Carreño es suministrada desde Venezuela gracias a un convenio internacional, pero las condiciones del terreno no permiten garantizar un suministro confiable. Su vaivén hace que la población de todo el departamento viva literalmente de sobresalto en sobresalto.
Daños en los electrodomésticos e incomodidades en las noches son constantes en la capital del Vichada.
Pero ello va a cambiar en poco menos de un año: la Gobernación del departamento adelanta la construcción del innovador Centro de Investigaciones y de Formación de Energías Renovables, CINER, que suplirá la energía no solo a la capital sino a toda la región. “Con esta obra seremos pioneros en el país en desarrollo de energías renovables, y ejemplo ante el mundo sobre cómo proteger el medio ambiente y alcanzar el progreso de una manera sustentable”, señala Sergio Andrés Espinosa Flórez, gobernador del Vichada.
El proyecto, en realidad, es el premio a su constancia. Al analizar la problemática del segundo departamento más grande de Colombia, con 98.970 km2 y casi 100.000 habitantes, el mandatario emprendió la búsqueda de modelo de energía autónomo, pues la región no está conectada al sistema nacional y debe pagar el servicio al vecino país de Venezuela.
“Gracias a la asesoría del profesor Gerardo Gordillo Guzmán, una eminencia de la Universidad Nacional en energía renovable, concebimos el proyecto del CINER, que luego presentamos ante los Órganos Colegiados de Administración y Decisión, OCAD, responsables de definir los proyectos de inversión que se financiarán con recursos del Sistema General de Regalías”, revela el gobernador.
El proyecto fue aprobado casi de inmediato. Puerto Carreño, así como gran parte del Vichada, poseen una ubicación estratégica que confiere a la región unas características de luminiscencia únicas. “Somos el segundo punto con la más alta intensidad lumínica en el país y esto se convierte en un factor importante para generar energía solar”, explica el mandatario.
“El fin del proyecto es lograr que el Vichada sea auto-sostenible en su generación de energía, una energía limpia, proveniente del sol. Entonces es prácticamente una energía que nos sale gratis y que es amigable con el medio ambiente”, afirma por su parte José Luis Hernández, asesor de gobierno en la Federación Nacional de Departamentos.
Con la financiación autorizada, la Gobernación inició las obras en diciembre del año pasado, con un presupuesto cercano a los 18 millones de dólares (unos 33.000 millones de pesos).
La importancia de la obra es de tal magnitud –es el proyecto más grande aprobado por el OCAD–, que departamentos de la región como Guanía, Vaupés, Meta y Guaviare se unieron a esta innovadora apuesta. “A la fecha tenemos un avance de más del 27%, aunque en el cronograma deberíamos ir apenas en un 22%”, indica el gobernador. La entrega está programada para julio del 2015.
El objetivo es que el CINER genera cerca de un megavatio de energía. Se calcula que la región usará 200 kilovatios, de modo que el departamento podrá vender los 800 kilovatios restantes al sistema interconectado nacional. ”La ley 1715, aprobada por el Congreso, nos permite la comercialización de energía”, dice el gobernador.
Pero el futuro va más allá. Además de generar la energía que precisa la región, el CINER será un gran centro de formación científica. El proyecto comprende aulas, salas de investigación y modernos laboratorios que servirán para la enseñanza de buenas prácticas ambientales y generación de recursos renovables. “El Vichada es sede de empresas del sector agroindustrial y el petrolero, a las que la energía renovable les caerá como anillo al dedo. Vamos a capacitar a nuestros jóvenes en todos estos temas para que el departamento se convierta en un eje de desarrollo verde”, afirma Espinosa Flórez.
“Con el CINER se beneficia toda el área de la Orinoquía y sus departamentos. Vamos a colaborar con un proceso muy activo de formación de profesores, para que el conocimiento lo puedan replicar a sus estudiantes”, señala Javier Ignacio Niño, director del Centro de Investigaciones para el Desarrollo y la Producción Minero Energética.
Cuando entre en funcionamiento, además, la tranquilidad volverá al hogar de doña Yolanda Vega León, que por fin podrá disfrutar de un servicio constante, eficaz y, sobre todo, respetuoso con el medio ambiente.
En el Vichada, pues, ya hay luz al final del túnel.

Por Tania Rubiano Villegas
Oficina de Prensa - Federación Nacional de Departamentos 
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