Tensión en Cumaribo por desalojo de indígenas

Momentos de tensión se vive en el departamento del Vichada ante un inminente desalojo de más de 200 familias indígenas que se han posesionado pacíficamente de un terreno aledaño al casco urbano del municipio de Cumaribo, territorio ancestral del pueblo Sikuani.
Guardias indígenas armados de arcos y flechas resguardan la posesión mientras que cincuenta policías del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) transportados por vía aérea desde la ciudad de Villavicencio aguardan la orden para iniciar el desalojo solicitado por Arnulfo Romero, alcalde de Cumaribo.
Lo insólito de la inminente acción policial es el despliegue de cuantiosos recursos para desalojar a indígenas, mientras no se le presta ninguna atención a las denuncias de los indígenas sobre la invasión de los ríos de la selva Mataven por buscadores de oro colombianos, venezolanos y brasileros (garimpeiros).
Tampoco se atiende la invasión del territorio ancestral de Tojibo y Cupepe por ganaderos, o que los cultivos de coca destruyan los bosques de galería del territorio indígena ancestral de Aliba.
Así lo advierte un reporte elaborado por Efraín Jaramillo del Colectivo de Trabajo Jenzera y Ariel Palacios de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES), instituciones que vienen haciendo esfuerzos para evitar un violento desenlace.
Los hechos
215 familias indígenas pertenecientes a los pueblos sikuani, piapoco, piaroa, saliva, etc., llegadas de varias regiones del departamento del Vichada, han hecho posesión pacífica de un terreno aledaño al casco urbano del municipio de Cumaribo,[1] territorio ancestral del pueblo sikuani.
50 policías (ESMAD), aerotransportados desde la ciudad de Villavicencio, esperan la ‘hora cero’ para iniciar el desalojo ordenado por el alcalde de Cumaribo, señor Arnulfo Romero. Los guardias indígenas de los por el alcalde llamados “invasores”, armados de arcos y flechas han acordonado la toma indígena para proteger a las familias, afirmando que no abandonaran el lugar, manifestando estar dispuestos a vender caro su previsible derrota. Las autoridades indígenas del Consejo Regional Indígena del Vichada (CRIVI) con el acompañamiento de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) y el Colectivo de Trabajo Jenzera hacen ingentes esfuerzos para evitar un desenlace violento.
Hasta el momento ni el alcalde ni el prefecto de la comunidad religiosa diocesana, padre Jairo Efrén Pardo, que representa los intereses de los propietarios del predio, han acudido a los llamaos de los indígenas a dialogar, sirviéndose de la policía de Cumaribo para mediar en el diálogo con los indígenas.

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