Compra de votos

Por: El Indio Venancio
Columnista de Correo del Orinoco
Las compra de votos se debe a la desesperación que produce ver cómo se van a perder las elecciones, por lo que el poco espíritu de honestidad y falta de juego limpio del candidato, lleva a organizar una campaña con procedimientos delictivos. Ofrecer una paga a los electores, no es más que una manera descarada de tratar de sobornar parte del electorado a cambio de dinero que ni siquiera es propio, si no generalmente de inversionistas electoreros que buscan una oportunidad para drenar el presupuesto de las instituciones del Estado. Esto nos puede dar una idea, de cómo se prestan los candidatos para que otros usen el dinero del erario en su propio beneficio, si ganan las elecciones.
Comprar votos, es un intercambio económico vergonzoso. Los candidatos compran y los ciudadanos venden de manera perjudicial para la sociedad, su propio criterio, esa facultad que valora y determina el comportamiento de las personas. Los candidatos que ofrecen beneficios materiales particulares a los votantes sólo aspiran infamemente, de manera corrupta comprar apoyo político a sus aspiraciones; sin embargo, pueden toparse con barreras objetivas dado a que el votante no está obligado; por lo que no existe certeza alguna de que el vendedor, que generalmente es un sinvergüenza sin criterio, cumpla lo pactado, puesto que la compra de votos es un negocio ilícito que se realiza en un mercado negro no autorizado de intercambio inmoral y, como tal, no está protegido por normas sociales legales. Así, los compradores no cuentan con garantías de que el votante que acepte la oferta material de ninguna manera está obligado a cumplir.
En general, la compra de votos crea los problemas de compromiso asociados a la entrega diferida de bienes y servicios. Puesto que los compradores de votos y los vendedores no se comprometen a un intercambio instantáneo de mercancía y dinero; por lo que, unos y otros, enfrentan la difícil tarea de conseguir que cumplan sus compromisos, y deben lograrlo sin recurrir a ninguna acción legal.
Si los votantes sólo toman el dinero y votan como debe ser, a conciencia por otro, los candidatos no cuentan con sanciones legales para castigarlos; igual sucede con los votantes si los candidatos no cumplen sus compromisos. Dadas las incertidumbres sistemáticas de cumplimiento que enfrentan, es posible que ambos se sientan renuentes unos a apostar su fortuna y los otros a dar su voto con el frágil recurso de la confianza personal.
Así, la compra de votos es una inversión incierta, contaminada por altos riesgos de incumplimiento por parte de votantes y más aún, por parte de los candidatos. Pero no sólo implica esta problemática; habría que ver lo que se dice, que los pactos entre tramposos e individuos de la misma calaña nunca se cumplen.

Fragmento del artículo: ¡Dios nos libre de esta componenda!
Fuente: Correo del Orinoco, Vichada
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