La madre de todos los males

Desde pequeños nuestros padres nos enseñaron que ir a la universidad es el camino para dejar la pobreza y tener una vida mejor. La educación es el único camino no solo para salir de la pobreza, sino para la paz y la prosperidad económica, tanto de la familia como de la nación. Es dejar nuestro estado salvaje para convertirnos en seres racionales y analíticos... Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo)
Recientes estudios indican que las ciudades y pueblos que mas prosperan no son aquellas con mayor número de negocios comerciales e industrias sino las que tienen más bibliotecas y universidades, pero.... si la educación no tiene calidad, de nada sirve.
Mamá; quiero un "cartón"
Sergio Urzúa, investigador chileno de la Universidad de Maryland en Estados Unidos, declaró a la BBC que "en los últimos años han aumentado las protestas universitarias en Chile y Colombia" y uno de los ejes es la calidad en la educación. "Es cierto que la educación saca a la gente de la pobreza, pero en la medida en que sea de calidad. Pero no es obvio que efectivamente eso esté ocurriendo".
En Colombia, en 1970 el número de estudiantes en la educación superior llegaba a 85.000, apenas un 3% de cobertura. En 2011, eran 1 millón 850 mil, o cerca de 39%. La cobertura ha ido en aumento versus un detrimento de la calidad.
El otro problema es el costo. Luis Fernando Gamboa, investigador de la Universidad del Rosario, sobre este punto dijo: "Los sistemas de crédito han hecho que algunas tasas de retorno sean negativas. En algunos casos, lo que el estudiante invirtió y además lo que dejó de ganar mientras estudiaba es más que lo que recibe cuando se gradúa".
En resumen, este "efecto dominó" tiene patas arriba a la educación superior. Como bien señala Sergio Urzúa; "el aumento en el acceso a la educación superior ha aumentado la pobreza, porque los estudiantes, que antes ayudaban en su casa, hoy están en el sistema de educación superior y ahora no están contribuyendo". Y se están endeudando a la vez que reciben una educación de mala calidad, lo que se traduce en desempleo y sin posibilidades de pagar la deuda.
Vales por lo que sabes... El resto vale mondá
El detrimento llega a tal punto que hoy en día muchas empresas consideran que un diploma universitario no es sinónimo de cultura, ni mucho menos representa conocimientos. Por esta razón, para acceder a un cargo o para dar luz verde a un proyecto, estas empresas certifican al aspirante bajo su propios estándares y lo obligan a presentar exámenes de conocimientos en las competencias que requiera la empresa, sin importar su nivel académico. Por ejemplo, en el campo de las TIC, existen muchas certificaciones que son más codiciadas que un diploma universitario o una especialización. Empresas como Red Hat, Oracle, Microsoft, Cisco, entre otras, realizan cursos especializados en sus productos y expiden certificaciones por niveles para aquellos interesados en trabajar con sus tecnologías. Y estas certificaciones son a la postre las que más valoran las empresas que requieren de personal calificado. Lo mismo sucede en otras áreas como derecho, ingenierías, y otras especialidades.
Otro aspecto que consideran las empresas es la cultura, los valores y el trabajo en equipo del aspirante. La lealtad y el bagaje cultural son dos pilares muy importantes en la escena comercial de Colombia y el mundo, y desafortunadamente ninguno se obtiene en la universidad. Mientras en Japón dedican gran parte del tiempo en clases para reforzar en los estudiantes estos componentes, en Colombia, se concentran en la formación específica. Si los alumnos aprenden a fabricar un lápiz, no saben sacarle la punta, y mucho menos darle las gracias al que puso los materiales. 
Priorizar el interés colectivo por encima del personal es la meta de la industria mundial no aplicable en las universidades nacionales. De aquí viejo el adagio; "un colombiano sabe más que un japones. Dos japoneses saben más que dos colombianos".
José Martí, en sus obras clásicas, escribió "ser cultos para ser libres"; y María Zambrano, por su parte señaló: "La cultura es el despertar del hombre"
Estas son las máximas más aplicadas en el mundo desarrollado, ya que el nivel cultural de un ciudadano es demasiado importante como para desecharlo. Gracias a éste podemos sostener una conversación o un debate en cualquier terreno, podemos interactuar en sociedad, hacer análisis de las situaciones y construir el presente y el futuro, evaluando el pasado, algo que no enseñan las universidades, ni siquiera las instituciones de educación media en Colombia.
La excelencia en la educación es una condición “sine qua non”, pues hay quienes creen que masificando la educación con ello, ya han logrado su objetivo. La educación para que sea herramienta de liberación, debe ser de calidad. De nada vale sacar a un individuo de las sombras del analfabetismo si no aprende a utilizar las herramientas de la lectura y escritura para provecho propio y de su entorno; no hay que ser conformes con el aprendizaje en un acto mecánico de la teoría sin poner en práctica las competencias adquiridas mediante reflexivos actos de toma de decisiones, que es tanto como democratizar la enseñanza con verdadera conciencia y justicia social.
El Vichada
Tampoco escapa a esta locura. Para el departamento y las instituciones de educación media y superior, es mejor graduar a 500 estudiantes malos que solo promover 10 buenos; y es más práctico enseñarles informática que ética y valores. Este es el resultado de una política basada en estadísticas de cobertura infladas; más gente para reportar, superamos las metas y la calidad es irrelevante.
Una diabólica fórmula matemática directamente proporcional a la cantidad de mugre que tienen en la cabeza de los que la aplican y que por su culpa los estudiantes del Vichada tienen tantos problemas cuando van a cursar estudios superiores fuera del departamento, y los padres terminan pagando costosos cursos privados para "nivelarlos" (y de paso que les enseñen a dar los buenos días).
Todo por la plata y los voticos
Por cada estudiante el Gobierno Nacional le aporta al Vichada un monto considerable, que sin este no puede funcionar el aparato burocrático institucional. O sea el Gobierno nacional premia a la madre de todos los males; la ramera de belcebú: La ignorancia.... Ser brutos para ser libres... Suponemos que la razón es por los votos. A mayor número de ignorantes, más barato sale la compra de votos.
Revolución Educativa y Cultural
Pero el panorama está cambiando. En muchas ciudades los estudiantes piden a gritos calidad en lugar de cobertura, y un grupo importante de pensadores quieren que vuelva la educación "a la antigua", donde la letra entra con sangre y donde solo se gradúan los que se lo merecen por sus méritos; y que no siga sucediendo lo que pasa en el Vichada, que la prioridad laboral siempre la tiene el amigo del amigo, el recomendado del político de turno o el "doctor" que tenga la hoja de vida con más "cartones", en lugar de darle la oportunidad a aquel que demuestre con sus capacidades y competencias que es el más apto para lo que se necesita.
Esperamos que el Vichada se contagie con esta "revolución educativa y cultural", que ya despierta muchas pasiones en las ciudades más importantes de Colombia y se ha propagado como un incendio en toda latinoamérica, y que en Chile puso de rodillas a su presidente y prácticamente obligó a la nueva presidenta electa a comprometerse con una educación superior gratuita, de altísima calidad y con estándares equiparables con Estados Unidos, Canadá, Japón y la Unión Europea.
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