Proyección de la Orinoquia

Si hacemos a un lado la producción petrolera, la producción de coca, la presencia de bacrim, de FARC y de las nuevas grandes empresas arribando a las zonas rurales de los departamentos, en el escenario nacional no se conoce más sobre esta zona de Colombia.
La falta de un proyecto político de gran dimensión que resuene en los medios nacionales y, tal vez, en escenarios internacionales puede tener varias explicaciones: la falta de una sólida dirigencia que comprenda nuestros problemas y las proyecciones que puede realizar; la falta de medios con
mayor fuerza en el escenario nacional e internacional; la falta de un empresariado de grandes proporciones, excepción hecha del empresariado petrolero; la ausencia de una burocracia profesional en el territorio; la falta de centros de pensamiento con aportes importantes para el escenario nacional e internacional de la ciencia contemporánea. Vamos por partes:
La falta de una sólida dirigencia que comprenda nuestros problemas y las proyecciones que puede realizar
La dirigencia que se encuentra al frente de los destinos de la Orinoquia no se caracteriza por haberse fogueado en centros internacionales de formación política o académica. La mayoría, por no decir todos, se formaron “cargando las maletas” de sus tutores o “padrinos” políticos de los años 70’s y 80’s. Aquellos no se caracterizaron, sino más bien todo lo contrario, por tener grandes proyectos nacionales que tuvieran eco en los escenarios bogotanos, vallunos, antioqueños o costeños, que son los que valen en la política nacional contemporánea colombiana.
Si se estudian las hojas de vida de los políticos profesionales de la región  pues no encontraremos acciones destacadas en el escenario nacional. En su mayoría fueron concejales, alcaldes, gobernadores nombrados luego de las negociaciones que conocemos entre el Ejecutivo y el Legislativo colombiano, o por la elección popular aprobada en 1986 y ratificada luego de 1991.
Probablemente los dirigentes, con dos o tres excepciones, no tengan en su historial haber vivido trabajando o conociendo otros países del primer mundo y con lengua diferente al español. La mayoría conocen Bogotá a la que empezaron a viajar ya en su vida adulta. La mayoría de ellos temen viajar a Europa, Estados Unidos, Japón, China, o Australia, para nombrar algunos lugares, y menos asistir a congresos internacionales donde se discuten los problemas contemporáneos. (Davos, etc.)
El nivel de lectura de la mayoría de los dirigentes locales, con dos o tres excepciones es mínimo. Quizá han leído un libro al año, en el caso de los dedicados. Pero existe un cierto desconocimiento de la producción académica nacional en determinadas áreas del pensamiento. Muchos evidencian “pereza mental” o disgusto por la reflexión sobre los problemas (“eso es basura”, es lo que se suele oír en ciertos escenarios cercanos a dichos dirigentes).
Esto hace que los dirigentes locales estén ausentes de los debates nacionales de gran envergadura: la política petrolera, la política macroeconómica, la política de paz, la política internacional (límites internacionales), la política agro pecuaria, la política de ciencia y tecnología, entre otras.
Contrario a lo que ocurre en la región, en otras zonas del país los dirigentes se han dedicado a la formación académica personal y participan en los debates sobre problemas nacionales.
Esta panorámica permite entender por qué la mayoría de los dirigentes de los años 90’s y comienzos del siglo XXI quedaron atrapados en la “parapolítica” que la Corte Suprema de Justicia ha investigado en estos 8 años. (Corte Suprema, 2013; La silla vacía, 2013; Semana, 2013)
Cuando se aprobó la descentralización en 1991, la mayoría de los dirigentes locales no la entendían. Era común escuchar a funcionarios directivos decir que no era conveniente recibir responsabilidades; que se querían imponer funciones y competencias sin los recursos correspondientes. Al final lo que se vio fue el aumento de las investigaciones por apropiación personal de los recursos públicos de alcaldes, gobernadores, concejales, diputados, Representantes a la Cámara, etc.
La falta de medios con mayor fuerza en el escenario nacional e internacional
Los medios de comunicación existentes en la región son predominantemente locales. Sólo muy recientemente empiezan a tener divulgación por internet para el mundo. Pero la misma falta de “noticias” o acontecimientos de gran significado los aisló de la vida nacional. Si a esto se suma que en su mayoría los periodistas de la región eran empíricos, con poca formación académica, que hasta muy poco tiempo hace empezaron a profesionalizarse con cursos universitarios, pues nos da una idea del panorama de medios locales.
Nunca se vio la necesidad de tener canales regionales de televisión y cuando se propuso en los años 90’s con el apoyo del Corpes Orinoquia, se abortó la propuesta por innecesaria.
Se debe dejar constancia de la presencia de Llano 7 Días, al principio como periódico semanal, luego diario, hace 20 años. Pero debe dejarse también constancia que es un proyecto financiado y orientado ideológicamente desde Bogotá por la Casa Editorial El Tiempo, lo que le ofrece garantías y le da límites en sus contenidos. La necesidad de asegurarlo como medio empresarial le ha reducido los espacios para la discusión de temas regionales. En todo caso no es el medio de debate de los temas locales de gran envergadura. Deben existir otros medios escritos y orales o visuales.
La falta de un empresariado de grandes proporciones, excepción hecha del empresariado petrolero;
La economía del llano o la economía llanera, hasta hace apenas 30 años, empezó a superar la condición de la reproducción simple, para pasar, con base en importantes inversiones (agroindustria, electrificación, petróleo, manufacturas, construcción, etc.), ser una economía ampliada con rasgos de capitalismo moderno. (Benjumea et al, 2007)
En estrecha conexión con esta característica el empresariado era más un micro empresariado empírico que manejaba hatos ganaderos, o comercio o tiendas de pueblo. Este empresariado no se caracterizó por su formación académica para los negocios. Y como en otros lugares con similares condiciones, los hijos mayores eran los que administraban el negocio de la familia, a la falta del padre por enfermedad o muerte. (Corpes Orinoquia, 1994, 1998)
La mayoría de los negocios se hacían hacia Villavicencio. Algunas pequeñas exportaciones e importaciones se realizaron hacia y desde Venezuela. Pero ello era minúsculo.
Quizá la falta de este empresariado, por la ausencia de procesos económicos capitalistas de gran envergadura en la región evitó la formación de una dirigencia política más proyectada nacional e internacionalmente.
Sólo hasta hace 20 años se han empezado a ver grandes empresas de la construcción, de la agro industria, de la producción petrolera, etc.   Esto se refleja en el aumento del PIB regional en el PIB nacional (DANE, 2013; Banco de la Republica, 2013)
La falta de una burocracia profesional en el territorio
La Orinoquia se caracterizó en estos doscientos años por carecer de un desarrollo institucional estatal y por la simultánea inexistencia de una burocracia profesional consolidada. La descentralización del Poder Ejecutivo no representó la formación de una sólida burocracia moderna en estos 20 años, la cual habría generado los elementos para una dirección distinta de la historia regional, como ha sucedido en otras regiones del país y del mundo.
La administración territorial y nacional quedó atrapada por las fuerzas “patrimoniales” y “feudales” que eran dominantes en esta zona de ganadería extensiva y de latifundios con comunidades indígenas bajo presión. 
En los departamentos y municipios de la región no se implantó una carrera administrativa basada en el mérito, sino que se mantuvo el “privilegio” y el “favor” del señor, así como la fidelidad a sus mandatos por parte de quienes llegaban a desempeñarse temporalmente en la administración pública.
Contratistas de “fácil remoción y difícil nombramiento” con las consecuencias previsibles de falta de un proyecto estatal moderno en el territorio.
No es gratuito, entonces, que los municipios hasta la fecha no hayan actualizado y hecho efectivo el cobro del impuesto predial (ordenamiento territorial), ni se tengan censos ni archivos organizados en la mayoría de los departamentos y municipios.
La falta de centros de pensamiento con aportes importantes para el escenario nacional e internacional de la ciencia contemporánea
En los años 90’s del siglo pasado se empezó a sentir el incremento de la escolaridad secundaria y universitaria en dos o tres centros urbanos de la región (Villavicencio, Yopal, Arauca). Este incremento no aparecía en las estadísticas del Ministerio de Educación y del ICFES.
La presencia de universidades con programas de economía, de contaduría, de administración de empresas es una realidad de menos de 20 años.
Entrado el presente siglo ya se cuentan en Villavicencio 20 universidades con más de 60 programas de pregrado y entre 20 y 30 de posgrado, en particular, especializaciones, unas pocas maestrías y apenas un doctorado.
Pero aun así la cobertura de educación secundaria y de educación superior sigue siendo baja, especialmente la última. Si para el país el Ministerio dice que se ha llegado al 35% de la cobertura (de cada 100 jóvenes en edad de ir a la universidad, 35 lo hacen), para la región esta cobertura apenas alcanza el 12% o 15%. Se observa gran déficit de educación superior, falta de nuevos programas y el bilingüismo, fundamental en la época del conocimiento sigue siendo un anhelo de realización lejana en todos los departamentos de la región.
Lo más grave de todo es que las cifras entregadas por la Agencia nacional de Hidrocarburos dice que la región recibió en los últimos 20 años más de 17 billones de pesos en regalías. (ANH, 2013). Sólo el Departamento del Meta ha recibido en los últimos 10 años aproximadamente 13 billones de pesos.
Los centros universitarios deben concentrarse en la producción de conocimiento, en su transmisión a través de los programas formales y en promover innovaciones tecnológicas y técnicas, producto de sus investigaciones. 
Así como el Centro de Agricultura Tropical de comienzos del siglo, las investigaciones de Marston Bates, o la del etnobotánico Shultes, o las investigaciones en Carimagua, o las investigaciones del Instituto Linguistico de Verano (con usos religiosos contraproducentes), o las investigaciones del instituto de Acuicultura de la Unillanos, fueron o son manifestaciones claras del conocimiento nuevo que se aporta al mundo; otros centros, en los próximos meses, deben empezar a desarrollar sus labores para ofrecer otros nuevos conocimientos a la humanidad. Sólo así la academia del mundo prestará atención a los centros locales de investigación.
¿Qué hacer?
Con este panorama local lo que se deduce es que hay una tarea importante por realizar en los próximos años. Y como se empieza tarde pues debe intensificarse y no perderse tiempo pues la brecha es cada vez, cada día, cada semana, cada año más grande frente a otras regiones y ni qué decir frente a otros países de América Latina y del primer mundo.
Quizá la primera reacción emotiva sea negar los términos de esta panorámica, lo cual no será sino llenarse de discursos engañosos.
Debe tomarse conciencia de lo que ocurre pues desde otros escenarios ven a la región y se conduelen con su incapacidad para “apersonarse” de sus asuntos, por falta de fuerzas vivas propias que orienten su destino. La reforma al sistema nacional de regalías que había dejado la Asamblea Nacional Constituyente (con los ajustes que ya se habían realizado) y el lenguaje utilizado para adelantarla de “regiones corruptas” es la evidencia más contundente de cómo nos miran desde el exterior.
Los dirigentes, los gremios, las asociaciones, los sindicatos, las universidades, la iglesia, las organizaciones de diversa índole pueden seguir indiferentes al destino que se debe construir, pero no pueden quejarse cuando aparecen factores importantes de poder que determinan el rumbo.
Como con Colombia en 1903 (Separación de Panamá) va a pasar con la Orinoquia en los próximos años: si no es capaz de darse cuenta del tamaño tesoro que posee, deben venir otros a administrarlo y realizarlo, como ya está ocurriendo.
Los Vallecaucanos, los Antioqueños, los Costeños (Barranquilla, Cartagena y Santa Martha), los Bogotanos, los Santandereanos, se dieron cuenta hace ya varios decenios de la necesidad de intervenir en su propio destino y en el destino nacional, es decir, en la política nacional y han trabajado con esa perspectiva sin descanso. Esa es la ventaja que les llevan a regiones como la Orinoquia o la Amazonia o a Nariño o a Chocó.
Los dirigentes activos son los primeros encargados de despertar, apoyándose en los gremios, las universidades, los centros de pensamiento, las asociaciones, de dentro y del fuera de la región para poder construir un discurso y una política que resuene en los escenarios nacionales e internacionales por su decidida ejecución en los próximos meses y años.

Por Wilson Ladino Orjuela
Profesor Asociado ESAP. Sociólogo. Máster en Sociología. DEA en Gobierno y Administración Pública de IOG-UCM. Grupo de Investigación Estado y Poder de la ESAP. wilson.ladino@esap.edu.co 
Con la tecnología de Blogger.