La nueva frontera política de Vichada

Nadie recuerda con exactitud cuál fue el primer discurso del actual Gobernador de Vichada. Ni mucho menos el de los anteriores (si es que alguna vez lo pronunciaron). Y ni hablar de los planes de gobierno.
La gente escasamente recuerda una que otra promesa de campaña, "Prosperidad para el Vichada; becas gratis, bla, bla, bla”. Ambiciosos planes de gobierno que involucraron fuertes inversiones en energía, salud y educación. Un año después, hasta lo fácil se le ha vuelto difícil. “No hay plata para fiestas; no hay recursos para generar empleo; no hay presupuesto suficiente para tapar los huecos; y un largo etc". Evidentemente, el poder ha disminuido, la corrupción aumentado y la falta de interés (o capacidad) por resolver los problemas económicos y sociales del departamento está a la orden del día.
El desorden ha llegado a tal punto que ya no se habla del resultado de los comicios pasados; ni de los anteriores. Ni siquiera recuerdan a Blas Arbelio o a Juan Carlos Avila, exgobernantes de Vichada.
Pero; ¿por qué sucede esto? ¿Hay ingobernabilidad? ¿Cada gobernante que llega es peor que el anterior?. La respuesta no es tan simple. 
Ni en un millón de años
En la pasada campaña (y también en las anteriores) muchos partidos políticos se vieron forzados a realizar complejas y costosas coaliciones para ser tenidos en cuenta como fuerza decisiva, y cada mandatario que pasó por la silla departamental dejó una estela de problemas imposibles de solucionar para el siguiente, que a su vez, trajo consigo su propia carga de compromisos. Es por esto que así hayan períodos de un millón de años, a ningún mandatario le alcanzará para cumplir con lo prometido en sus planes de gobierno.
Gajes del oficio 
Un político que llega a un cargo de relevancia departamental, como representante o gobernador, puede encontrarse maniatado, ya que una multitud de partidos minoritarios (en el congreso o en la asamblea) puede bloquear sus iniciativas, tal y como sucede con un general que comanda un enorme y costoso ejército, con el más moderno armamento, que se da cuenta que es inútil frente a explosivos caseros y terroristas suicidas; o como le pasa a la iglesia católica, que cada día ve a sus fieles pasar a las filas de cualquier predicador de garaje. Es por eso que para poder gobernar hay que pagar un precio, y casi siempre es metálico.
Daño colateral
Lo que más daña a una administración es la transformación que sufren las personas durante el período administrativo del mandatario. Hablamos de circunstancias locales y personales, como el desempleo, expectativas insatisfechas y, en especial, del deterioro del nivel de vida de la población, el cual se mide antes y después de la elección del político al cargo. Esto se traduce en un malestar generalizado, que a veces los políticos lo solucionan temporalmente con “algo de platica”. Una que otra migaja para “calmar el hambre”, sin embargo el inconformismo lejos de disminuir, aumenta, pero pasa a otro plano; mas "virtual". Las expresiones radicales y el descontento por la manera en que dirigen el departamento  deja de ser un comentario de pasillo para regarse como pólvora por Internet.
La nueva frontera política
Las barreras que protegen a los políticos de Vichada ya no son infranqueables y han proliferado pequeñas voces capaces de poner en peligro el poder tradicional o el creado por la plata. El poder se desmorona en las salas de juntas, pasillos, calles y en cada casa del departamento; y todo gracias a las redes sociales.
Facebook es el nuevo “Radio Mango”; el centro mundial del chisme está poniendo en entredicho a los políticos de Vichada; algo que no sucedía hace una década, sin embargo no es lo único. Las nuevas tecnologías de la información son herramientas, pero lo que las mueve es la motivación y liderazgo de sus usuarios, y su deseo de cambiar las cosas.
Si tenemos en cuenta que cada día los habitantes de Vichada adquieren más conocimiento por diversas fuentes, especialmente de “San Google”, hablamos entonces que el nivel educativo se ha elevado considerablemente, y como la única manera de alcanzar una verdadera capacidad crítica y bagaje cultural es por medio de la educación, a veces sin importar la fuente del conocimiento, entonces estos usuarios asiduos de internet y potenciales votos, serán decisivos a la hora de la elección para cargos públicos.
Esta nueva "clase política", mejor informada, educada y con aspiraciones, le está haciendo más difícil el camino a los que tienen los recursos económicos para acceder al poder.
La degradación en la que está sumido el poder en el departamento se ha convertido en una amenaza constante para nuestro bienestar, y  el de nuestras familias.
La burocracia ya no significa control, los títulos universitarios ya no representan conocimiento, y la plata ya no traduce autoridad y poder.
Cada campaña y cada gobierno es cualquier cosa menos beneficioso para el departamento y sus pobladores. El poder se han vuelto más costoso, difícil de usar y mucho más fácil de perder. Un ejemplo de esto sucedió el período pasado.
Las grandes victorias electorales serán cada vez menos frecuentes, y las redes sociales son el nuevo bastión político que cada día jugará un rol más importante en el voto electoral de cada ciudadano del departamento Vichada.

Fuentes consultadas
"The end of power" by Moisés Naím

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