La ley del embudo

El Meta es un departamento muy vinculado al Vichada, no solo por la cooperación entre sus mandatarios y clase política, sino porque gran cantidad de profesionales y contratistas de esa región laboran en nuestro departamento, algo que no ocurre a la inversa.
Esto es bueno (para el Meta), ya que "exporta" a sus profesionales y contratistas para que traigan más riqueza a su región (solo hacen gastos básicos mínimos y cero inversión durante su estadía en el Vichada).
Por otro lado, mientras el Meta se enfoca en la inversión y la protección social, Vichada hace exactamente lo contrario. Un ejemplo es que recientemente el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD) le aprobó a ese departamento 44 mil millones de pesos para programas de bilingûismo y conectividad, un requisito indispensable para el mercado laboral de cara al TLC con Europa, Asia y Estados Unidos, y 28 mil millones para atender a 2300 niños, jóvenes y discapacitados, pertenecientes al programa "De cero a siempre", enmarcado en la inclusión social;  sin embargo el Vichada, a pesar de las enormes necesidades que tiene en materia de vías, conectividad, pobreza extrema, educación, salud y otros sectores, le apostó todo a un solo proyecto: El centro de Investigación de energías renovables CINER, por un valor superior a los 50 mil millones; una iniciativa enmarcada dentro del ya saturado campo de las energías renovables, que lidera ampliamente los países desarrollados, con una vasta experiencia y muy a pesar de existir un proyecto similar en la zona, en funcionamiento desde hace más de 20 años.
(Vea: Elefantes Blancos en el Vichada)
En otras palabras, Vichada se auto-aplica la "La ley del Embudo", condenándose a sí mismo, y el Meta saca muy buen provecho de esta situación.
A este paso, Vichada seguirá siendo la cenicienta de los llanos orientales y un departamento sin producto interno bruto, sin renglón exportable, donde la generación de recursos propios para el gasto público no supera el 1%, y que tiene uno de los peores índices de desempleo, salud, educación, corrupción y pobreza de la nación.
Esperamos que las actuales administraciones de los diversos órdenes puedan emular las cosas buenas del Meta y de otras regiones del país y del mundo, para construir un Vichada mejor, pero para lograrlo deben dar el primer paso: Anteponer el bien común por encima del personal.
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