Bienvenidos al Vichada

Hace unas semanas ocurrió en Puerto Carreño, Vichada, un hecho que para muchos tarde o temprano tenía que suceder, en cambio para otros es algo insólito nunca antes visto. Nos referimos al desalojo de los invasores de la finca "Tres Palmas", ubicada en la salida del casco urbano del municipio.
Ya existían antecedentes de invasiones, como el caso de la finca "Las Toninas", sin embargo en ninguno de los anteriores se había usado la fuerza bruta para desalojar a los usurpadores.
Las invasiones es un acto de desesperación (aunque no en todos los casos), donde algunas familias, muchas marginadas por la sociedad, optan por invadir un terreno con la esperanza de que algún día le reconozcan la posesión y puedan ser propietarios; un fenómeno de alto impacto, impulsado por el deterioro social, el encarecimiento de la canasta básica, la falta de empleo y oportunidades laborales y sociales, entre muchas otras causas.
Estos casos representan menos del 50%. El resto son invasores de oficio. Estafadores que han amasado una fortuna vendiendo las tierras invadidas a cualquier incauto. Cercan el terreno robado, plantan algunos árboles, construyen un rancho precario y luego venden (y algunos venden el mismo lote dos y tres veces), dejando una estela de problemas detrás del fatídico negocio.
Las invasiones en el Vichada son una subcultura que se ha venido gestando en los últimos años, auspiciada por diversos sectores, mayormente políticos, que alientan a las familias de bajos recursos a invadir con el falso argumento de que “El Estado otorga viviendas de interés social a aquellos que ya tengan terrenos” y que cuando ellos “lleguen al poder” se encargarán de “legalizarles su situación”, sin embargo estos "promotores del desorden" les ocultan la verdad: Uno de los requisitos para acceder a cualquier programa de viviendas de interés social es no ser invasor (serlo es como estar reportado en las centrales de riesgo). Y como estas familias, en su mayoría, tienen un nivel cultural y educativo bajo, creen en estas promesas, les dan el voto a los candidatos y lo único que obtienen a cambio son gases lacrimógenos, mucho garrote de la fuerza policial y la pérdida del poco dinero que lograron reunir, ya que lo invirtieron en tierra ajena.
En el caso de Tres Palmas, el panorama es aún más grave, ya que las autoridades judiciales dejaron transcurrir más de dos años para ordenar el desalojo y en este tiempo los invasores creyeron que ya todo había sido olvidado e invirtieron sus ahorros en los predios ocupados, y el dueño de la propiedad tuvo que destinar cuantiosos recursos en gastos legales para recuperar la tierra hurtada, lo que generó una dosis adicional de daños y perjuicios para todas las partes afectadas en este conflicto... y ahora el Estado no responde ni los auspiciadores de estas conductas.
No hay respeto por la ley
Este caso, a pesar de no ser el único, ha acaparado la atención pública y ha generado opiniones encontradas, no por la película de Hollywood, made in Puerto Carreño, que pudimos ver en vivo y en directo, sin cortes comerciales, sino porque la población le perdió el respeto a la Ley.
Ya los ciudadanos no son respetuosos de las autoridades. Si lo fueran, no hubiésemos tenido que presenciar el degradante show del desalojo por parte de las autoridades, y este litigio se hubiese resuelto por la vía de la conciliación pacífica. Ahora la caja de Pandora se abrió y con ella todos los males. Muchos invaden, roban, asesinan, abusan del poder, sin ningún reparo; algo que no se veía hace 30 años, cuando los lotes se regalaban y era tradición que las familias del Vichada durmieran con la puerta de sus casas abiertas.
La razón: El Estado es cómplice de este caos que se vive en el Vichada y los que se supone que deben hacer cumplir las normas, son los que menos las respetan. Un vivo ejemplo son los policías que saben de robos y ubicaciones de los elementos hurtados y participan pidiendo rescate de los bienes a sus dueños (Denuncia de Correo del Orinoco), altos mandos militares dueños de laboratorios de cocaína en el alto Vichada y protegiendo a los delincuentes (Soldado denuncia narcotrafico en Vichada), funcionarios públicos envueltos en escándalo de corrupción (Informe Contraloría Vichada), Gobernador señalado de tener vínculos con el narcotráfico y con el frente 16 de las Farc, (Informe de Arcoíris Febrero del 2013), docentes investigados por abusar de alumnos (Procuraduría destituye a docente), políticos involucrados en abuso sexual de menores (Concejal acusado de abuso sexual a menor de edad), líderes religiosos asesinados (Asesinan a dos sacerdotes en el Vichada), miembros de la fuerza pública acusados de maltrato contra la población civil (Cumaribo: Abuso de la Policía) y agresión a estudiantes de bachillerato (Policía golpea a una alumna de Puerto Carreño), militares y policías implicados en sobornos (Sobornos en la Fuerza Pública del Vichada), Diputados promotores de elección irregular de funcionarios y tráfico de influencias (Nulidad en la elección del contralor departamental), trafico de tierras (Incoder en el ojo del huracán), carrusel de la contratación (toda laguna tiene su desaguadero), municipio del Vichada no viable (Cumaribo, el municipio más corrupto de Colombia), y la lista sigue y sigue.
Es casi seguro que todos los citados saldrán "limpios" de sus procesos, gracias al decadente aparato judicial e ineficiencia de los entes del Estado encargados de velar por la seguridad y el bienestar de la ciudadanía e impartir justicia, y a la impunidad que reina en el departamento; y es precisamente este punto el que motiva a la población del Vichada, en especial la juventud, a perder el respeto hacia sus líderes, su familia, sus maestros y la ley.
No es la pesca, ni la agricultura, el turismo, la ganadería o la explotación de hidrocarburos y la reforestación los renglones más rentables en el Departamento; ni siquiera es el contrabando o el narcotráfico, sino la corrupción y la delincuencia. Y la profesión más apetecida no es médico, ingeniero, abogado, agrónomo o administrador de empresas, sino político.
Las nuevas generaciones ya no dicen "Vichada: Tierra de Hombres para Hombres sin Tierra", sino "Fresco que en el Vichada no pasa nada y los torcidos se arreglan con plata", haciendo apología a la célebre frase del monje siberiano Rasputín: “Se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores”... o como dice el refrán, "el que peca y reza, empata"
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