Indígenas vs Desarrollo

Hace más de 100 años se buscaba con anhelo que inversionistas llegaran a la Orinoquia para aprovechar las "inmensas condiciones naturales" que hay en su territorio. Hoy se está cumpliendo este deseo.
Lo grave es que se estén promoviendo y ejecutando proyectos con las tecnologías del siglo XIX y no del XXI como debería ser, en estos tiempos de intensa aplicación de los conocimientos científicos. 
A pocos kilómetros del resguardo de Wacoyo, en Puerto Gaitán, se instaló un proyecto empresarial de gran envergadura que convierte el Sol y la sabana en carne de cerdo para consumo de Bogotá. Pero se hace a costa de la calidad de vida de más de 200 indígenas que habitan el resguardo antes de la llegada de los empresarios. 
El olor nauseabundo y los miles de moscas de porquerizas con más de 1.000 cerdos que comen y defecan, se percibe hace varios años en el resguardo y no ha sido posible que la Corporación Ambiental, ni las autoridades locales, ni departamentales, ni nacionales establezcan condiciones de protección para aquella comunidad.
El desarrollo del siglo XIX se hizo a sangre y fuego y con el hacha al hombro. ¿Será que en el XXI las condiciones no deben cambiar, a pesar de los vaticinios de que no pasamos del 21 de diciembre?

Wilson Ladino Orjuela
Profesor asociado ESAP
wilson.ladino@esap.edu.co

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