No ha cama para tanta gente

La siguiente entrevista fue realizada por el periodista "Indio Venancio", del periódico Correo del Orinoco a importantes políticos del departamento Vichada. Se ha omitido sus verdaderos nombres y en reemplazo se han resumido sus respuestas bajo el seudónimo "Mandatario"

Buscando entre los argumentos de la inconformidad que manifiesta la comunidad cuando espera impaciente que el mandatario de turno cree estrategias para implementar desarrollo, y reducir la pobreza y las desigualdades que afectan a cada una de las subregiones en que está fraccionado el territorio, y que durante su gestión acomode la estructura administrativa para que realmente haya redistribución equitativa del ingreso en un ambiente de conveniencia social, donde la comunidad pueda definir de manera determinante cual es el modelo de crecimiento económico que desea y deje satisfechos a todos.
Sin embargo, como el asunto origina una maniobra de reflexión ya que para conseguir este propósito debe haber amplia participación del gobierno y de los sectores del comercio y la empresa privada en un ambiente institucional donde haya voluntad política de la administración de adecuar puntualmente la estructura oficial y privada, con la intención primaria de generar empleo y luego bienes y servicios para satisfacer la demanda y entregar oportunidades  a la población, busqué entre los que había a la mano y paradógicamente entrevisté a uno de ellos para saber por qué y cuál es la razón que merma la popularidad con que comienzan a ejercer la administración.
Así pues, considerando que los elegidos en cargos públicos, de ahora y por supuesto, de antes, que han tenido autonomía para nombrar empleados, contratar prestación de servicios y suministro de bienes, generalmente comienzan el descenso porque traen para ello un montón de personas foráneas que nada que ver con la región; esto a sabiendas de que evidentemente, esos elementos que caen en paracaídas llegan a usurpar el empleo y la oportunidad  a un lugareño que necesita de ese trabajo; hecho que origina el principal atolladero que produce la inconformidad
Venancio - ¿Por qué ustedes los gobernantes, a sabiendas de que en este territorio hay personas capacitadas que reúnen los requisitos para ocupar los cargos vacantes, prestar los servicios requeridos y suministrar lo bienes que sean necesarios, contratan con personas de afuera entre las que viene generalmente uno o dos contratistas de bolsillo relacionados con familiares?
Mandatario – Para atender compromisos. Usted sabe que nosotros los políticos, en busca de salir elegidos hacemos tratos con el que se pueda negociar, razón por la que adquirimos obligaciones económicas con personas que nos ayudan a financiar la campaña. En ese sentido debemos traer contratistas de bolsillo para sacar lo nuestro, cuando además tenemos deberes familiares, y exigencias políticas y de amistad que debemos atender y satisfacer
Venancio - ¿No cree Usted que el compromiso principal e inexcusable es el que usted ha adquirido con el pueblo que lo elige para que cumpla un programa de gobierno determinado; así pues, el compromiso es con la gente que apoya las aspiraciones políticas no con inversionistas electoreros, de esos que hay por todas partes? -
Mandatario - En absoluto; ninguno de los electores aporta nada a la campaña. Por el contrario; van a que uno les dé alguna ayuda: un pedazo de carne, una astilla de yuca, una papa, un vaso de limonada. Con eso se les paga el voto y ese valor es el que nos devuelve el gobierno. No podemos darles más porque los electores no tributan y el gobierno no paga; más bien nos piden. Esta es una verdad de a puño con lo que deben darse por satisfechos de haber recibido algo y de tener un amigo en la administración. Conseguir ese agrado y darse el gusto es suficiente, por lo que deben apoyarnos si desean que sigamos siendo amigos. Con eso se deben conformar y aceptar que no hay cama para tanta gente, pues los que vienen a contratar son sólo unos pocos y hay que proporcionarles alguna ayuda para que conozcan la región, porque turista satisfecho trae más turistas.
Venancio - Generalmente esas personas amigas de los mandatarios, llegan y se van con la misma ropa. No compran nada y mucho menos invierten; en lo posible si el mandatario no les da de comer hacen dieta para no gastar en comida. ¿No cree que esto es un desangre a la economía regional? 
Mandatario - Mucho menos, eso no es así, la presencia de esos amigos también ayuda. Aunque sólo traigan ideas, esas ideas pueden servir si las aprovechamos para progresar, o hacer mejor los cruces. Eso es suficiente y para conseguir eso hay que gastar recursos y ser receptivos con los que vienen a turistiar, ya que son personas seleccionadas y amigas de la administración.
Venancio - Ya que mencionó el turismo como fuente para ofrendar el empleo regional a personas foráneas. ¿Usted si cree que la promoción que hizo de la comarca en foros, folletos y afiches que repartieron, donde nos dicen a nosotros, a los de aquí mismo, a quienes habitamos y residimos en este municipio y conocemos la comarca, que es bonita, acogedora y que está llena de oportunidades. Esa es la publicidad apropiada para presentarla, mostrarla e invitar a nacionales y extranjeros a que vengan a conocer?
Mandatario – Por supuesto… Es una manera de socializar  la difusión.  Esperamos que cada persona envíe mensajes a sus amigos y parientes por las redes sociales de Facebook, Twiter y otras, si es que consiguen donde conectarse a internet. Así se inyecta la publicidad. En esto estoy de acuerdo con usted: no hay que traer gente de afuera, sólo debemos invitar amigos y parientes de las demás veredas del territorio para que vengan a conocer la capital. Puerto Carreño es muy bonito
Venancio - Pero Carreño esta muy sucio.
Mandatario - Culpa del vendaval... pero ya el pueblito lo esta limpiando, y el viento arrastra la suciedad que queda pa otro lado. Yo estoy ocupado en vainas más importantes. Villabo me absorve mucho. Solo Carreño no aguanta.
Venancio - Pero Villabo esta en el Meta y Usted es un Mandatario del Vichada.
Mandatario - Yo soy del llano y para el llano
Venancio - ¿Retomando el tema del turismo, cree usted que con esa publicidad oficial de alcance parroquial, los prestadores de servicios turísticos, los hoteles y restaurantes y las empresas de transporte se sienten satisfechos y tienen suficiente campo para vender sus servicios?
Mandatario - No crea lo contrario… El esfuerzo nuestro y las campañas bien enfocadas que hemos implementando animan a la gente delalto vichada a venir y a conocer Carreño. Mire usted las calles, están llenas de parientes que vienen de todos los resguardos a conocer la capital.
Venancio - Y volviendo al tema que nos ocupa ¿Qué va a hacer usted para activar la oferta de empleo en el departamento?
Mandatario - Cortar los árboles para que la gente no tenga donde colgar sus chinchorros para sombrear y salga a la calle a hacer algo. Aunque sea a caminar para que les de hambre y busquen qué hacer para conseguir qué comer. El que busca encuentra y qué hacer hay mucho. Fíjese que lo nuestro es acertado, y con esa idea hasta la misma naturaleza ayuda: llevándole la contraria a Corporinoquia y sin licencia alguna tumbó selectivamente los mangos y otros árboles donde la población sedentaria y desocupada, acostumbraba a apoltronarse a esperar que el gobierno le tire algo. Ahora tienen que salirse al astro y no acostarse a esperar que el gobierno le solucione todo.
Venancio - Es una lógica trasversal, porque la gente que se acuesta, lo hace, no por estar cansada de no hacer nada, lo hace por no tener nada que hacer. Es cierto; sólo sale de noche para que el sol no le achicharre la memoria. Aun así, con el don de pensar carcomido por el calor, la reacción y el impacto de esas políticas oficiales de traer gente de afuera para darle empleo y contratos, operan sobre los sectores sociales; y eso es lo que merma la credibilidad en los mandatarios. Aquí deben traer gente de afuera; sí, pero que sean inversionistas, empresarios y auténticos turistas que vengan a conocer, pasear y a disfrutar de los servicios que ofrecen hoteles, restaurantes y las empresas de transporte; personas que inviertan y dejen circulante. ¿No cree usted que lo primero es un componente que lesiona la imagen pública de la administración?
Mandatario - Son sólo unos pocos los que critican y lanzan juicios temerarios en contra de los mandatarios. Nada más. Ahí es donde resultan las tres clases de críticos: los resentidos que maldicen y reniegan porque están por fuera de la rosca; los sapos que viven trayendo y llevando en procura de estar bien con Dios y con el Diablo para que le tiremos algo, y los indiferentes, esos que no hacen nada y les importa un comino lo que suceda. Bueno… Estos no opinan, pero la indiferencia duele, porque es seña de que no valemos nada.
Venancio - ¿Qué hizo usted para no perder la credibilidad popular después de que salió elegido? Mandatario – Lo mismo que hicieron todos los demás y lo mismo que han hecho los personajes que han gobernado grandes civilizaciones. Fíjese usted: es una fórmula que impusieron los emperadores romanos: pan y circo. Programé grandes fiestas con generosos espectáculos y banquetes con buena bebida para que la gente se divierta. Contentos y alegres todos olvidaron la mala situación que padecían: el atraso social y económico, hasta las mismas enfermedades desaparecen; también la falta de servicios, las calles sin pavimento, que no hay carreteras, aviones para viajar, ni comunicaciones, Internet, televisión y menos energía eléctrica; todo esto pasa a un segundo plano. Les importa un carajo, en cambio glorifican al mandatario y lo ensalzan porque les dio diversión, comida, festejos y algunas chucherías y baratijas. Y cuando ya les va pasando la modorra y el atontamiento que deja el parrando, les volvía a dar de lo mismo y así pasaron los cuatro años de mi gobierno. Por eso la historia me reseña como uno de los mejores gobernantes. ¿Cuál es el afán, pues?.. Mira cómo me imitan los que están ahoritica. La misma vaina.
Venancio – Con ese prestigio… ¿Usted cree que será reelegido si se presenta nuevamente?
Mandatario - Por supuesto. La gente olvida la mala situación y recuerda los buenos momentos de diversión. Así, pues, yo seré reelegido por haberle dado comida, bebida y espectáculo al pueblo. Soy un verraco.
Venancio – Una administración de ese calibre no genera adelanto, sólo quedan los desechos y el desperdicio de recursos; pero además, la gente se gasta lo poco que tiene en licor, fiesta y sexo. Queda más jodida que antes. Vuelvo a preguntarle ¿Qué hace para la gente tenga trabajo remunerado.
Mandatario - Contrato algunos para que barran y boten la basura que queda después de la fiesta. En el siguiente parrando contrato los demás y todos quedan conformes. A la gente hay que darle lo que se merece y lo que espera. Si no hay fiesta, parrando y comida, el gobierno es malo.
Venancio – Como quien dice: del mismo palotolete. Y es cierto, los pueblos tienen el gobernante que se merecen. ¡Qué vaina, carajo!... Hay que aceptar que la culpa de la mala administración que hizo no es suya, sino de los vergajos que lo eligieron. Por eso, si los pueblos desean un buen gobierno hay que elegir un buen gobernante.  ¿Cuál?... Tiene que haberlo y vamos a buscarlo..
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