Elefantes blancos en el Vichada

Hace pocos días hubo un intercambio de palabras no muy halagadoras entre el representante a la Cámara por el Vichada, Oscar Henao y el Gobernador de este departamento, Andrés Espinosa, de acuerdo con carta publicada en sitio oficial.
El epicentro del huracán político, la manzana de la discordia, es el muy comentado y poco difundido proyecto CINER, que, según el propio Gobernador, es 'una iniciativa asociada a la generación de energía eléctrica, basada en fuentes naturales renovables, que pretende resolver necesidades energéticas en sectores sociales como la salud y la educación', financiado por el presupuesto de Regalías, el cual debe ser aprobado por el congreso, especialmente en lo que se relaciona con el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Por un lado el representante argumenta en su cuenta de Facebook, que hay que destinar recursos para 'casas de la cultura bien dotadas para los diferentes municipios, (...) mejoramiento del CERES, etc, etc', cita el documento oficial. El Gobernador por su parte aclara que estos fondos solo pueden ser destinados a proyectos relacionados con las Nuevas Tecnologías TIC y la 'generación de conocimiento como producto de la investigación', y, por supuesto, defiende su proyecto bandera CINER como la mejor alternativa para el desarrollo del Vichada, con un costo superior a los 30 mil millones de los contribuyentes.
Si bien el argumento de la Gobernación es válido, al menos en la parte legal de la destinación de los recursos, existen cientos de necesidades más prioritarias en el Departamento relacionadas con el sector de la tecnología, que es el más atrasado. Por ejemplo, el Vichada no cuenta con conexiones terrestres a Internet en ningún plantel educativo y/o institución del estado, lo cual le genera a la Gobernación un incremento en los costos de Internet del 2000% en relación con otras zonas del país. (Un 1 mb de Internet por fibra óptica en Bogotá cuesta un promedio de 120 mil pesos y en Puerto Carreño, 2.5 millones de pesos mensuales, por ser satelital). Este año el Palacio de la Gobernación pagó 9.5 millones mensuales (GV-OAJ-SA-006), más el costo de internet de sus dependencias y establecimientos educativos, que supera los 500 millones.
Con los recursos destinados al CINER se podría cablear de fibra óptica todos los municipios del Vichada y sobraría plata. Sin mencionar los más de 500 empleos directos que generaría y el acceso de toda población a la educación virtual y al teletrabajo. (véase Proyecto Nacional de Fibra Óptica, Ventajas de la Fibra Óptica vs Satelital, y Proyecto Interconexión de Internet por Fibra Óptica Puerto Carreño-Puerto Paez, Venezuela). O también se podría dotar a las instituciones públicas con tecnología de punta, para que presten un servicio de calidad y de laboratorios TICs y conexiones de alta velocidad a los planteles educativos, para estimular la investigación en los estudiantes y el acceso al mundo virtual.
Gaviotas vs CINER
El proyecto CINER, del que tanto se habla hoy sin haberse colocado el primer ladrillo, es "necesario", pero dista mucho de ser imprescindible y no es la única alternativa ni mucho menos la primera de su tipo. De hecho ya existen antecedentes en el Vichada sobre investigación y proyectos de energías renovables. Un ejemplo es el famoso Centro Experimental Gaviotas, ubicado entre las inspecciones de Tres Matas y El Viento, cerca de Puerto Gaitán. Un proyecto que inició con los mismos objetivos de CINER pero que terminó en manos privadas.
Gaviotas es actualmente liderado por el empresario Paolo Lugari y tiene una comunidad auto sostenible de 200 habitantes, donde no hay policía, ni ejercito, ni alcalde, ni ley.  
Su propósito es el mismo del CINER: la investigación y explotación de fuentes de energía renovables, incluyendo la eólica y solar, que también promueve la propuesta de la Gobernación de Vichada; en otras palabras, ambos proyectos persiguen lo mismo: dejar de lado la auto dependencia de los combustibles fósiles para concentrarse en los renovables.
Otro de los puntos en común de estos proyectos es la producción de biodiesel. Al ser el Vichada un departamento fronterizo con Venezuela en donde la vegetación normal es tipo tundra (pasto corto); los investigadores y científicos de Gaviotas han plantado una clase de pino que crece en Honduras y durante los últimos 30 años se ha creado una “mini-selva”. De esos pinos están extrayendo una resina que venden como un ingrediente para pinturas (turpentine, trementina y colofonia). Los costos son tan bajos que han podido competir con los chinos, que son quienes proveen esos aditivos; además la cantidad de lluvia ha aumentado en la zona en un 10%, lo que los provee el agua.
La lista de innovaciones del imperio Gaviotas es larga. Por ejemplo han desarrollado una microturbina hidroeléctrica que genera 30 kw utilizando una caída de agua de solamente un metro de alto; un sistema de paneles solares, boilers y tanques para proveer agua caliente hasta para 3000 habitantes; un zepelin o blimp a control remoto con cámaras para detectar incendios forestales; una turbina de viento que genera energía para una planta comercial de purificación de agua. El agua enbotellada se vende en el starbucks colombiano: Cafes Juan Valdez; todos iniciativas muy parecidas a lo que persigue CINER.
Y ahora van a crear Gaviotas II. Tienen planeado sembrar 25000 hectáreas de llanura con los pinos y jathropa (un arbusto chino que produce aceite y consume 0.26 kg de CO2 por año) y convertirse en los mayores productores de biodisel y carbon de Colombia. 
Sin embargo Gaviotas con el paso de los años se convirtió en un elefante blanco. El sector privado se apoderó de las instalaciones financiadas por el gobierno, y acabaron con uno de los mejores hospitales de Sudamérica para convertirlo en una planta purificadora de agua y jugos.
Usaron las tierras para producir pino y se alejaron de su objetivo central; la producción de molinos de viento y pequeñas máquinas agropecuarias, como los molinos para procesar alimentos para ganado, picadoras, miniarados y minirastrillos, calentadores solares de agua, bombas de camisas (bombeo de agua manual), bombas de agua balancín (tipo parque infantil), arietes hidráulicos, entre otros productos. Y como si fuera poco han generado un impacto negativo sobre el medio ambiente, por los altos índices de contaminación.
Los empleados son mal pagos (ganan el mínimo) y tienen que comprar sus propias herramientas y utensilios de trabajo, tales como bolsas para recolección de los productos derivados del pino, guantes, cuchillos y botas.
Es comprensible entonces, que muchos sectores vean el proyecto CINER del Gobernador de Vichada, como otro elefante aún más blanco y más grande que Gaviotas y consideren contraproducente que, existiendo un proyecto que fue financiado por el gobierno central, con una inversión de miles de millones de pesos por más de 37 años, y con cientos de proyectos de energía renovable en funcionamiento, ahora la Gobernación pretenda realizar una mega inversión multimillonaria en otro centro igual, en lugar recuperar y fortalecer Gaviotas, para volverla a convertir en lo que era: la Empresa de Investigación y Desarrollo de Energías Alternativas del Departamento Vichada.
¿CINER tendrá el mismo destino que Gaviotas?... El tiempo lo dirá.

Imagen: Planta de resina', de la Fundación 'Centro Experimental Gaviota'
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