Elecciones en la última frontera de Colombia

Uno de los mayores retos que enfrenta el departamento Vichada es su dirección. Faltando semanas para las elecciones departamentales y municipales no hay claridad sobre quiénes son los favoritos para ocupar los cargos de elección popular. Sin embargo, lejos de la política y de los intereses personales es necesario mirar el pasado y el presente para poder construir el futuro.
Manejar el departamento es similar a manejar cualquier empresa grande o pequeña, pero con una clara diferencia. Mientras las empresas privadas se preocupan por mantenerse en el mercado y generar utilidades, la empresa del estado genera un componente que la identifica: la responsabilidad social
Un cambio de mandatario municipal o departamental no debería ser un problema, ya que las políticas sociales siempre tienden a mejorar, pero en el Vichada esto no siempre es así
Mientras las grandes empresas se preocupan porque la transición de un líder a otro sea lo menos traumática para que sus activos, ventas y posición en el mercado no disminuyan, en el Vichada, cada 4 años, es un calvario
De 50 personas entrevistadas, el 80% manifestó intranquilidad por la elección del nuevo mandatario que regirá los destinos los próximos 4 años. 
A la pregunta: “¿Qué es lo que más le preocupa de las elecciones?”, la mayoría respondió: “el sectarismo”
Y no es para menos. Un departamento que no tiene una clara proyección de desarrollo y que su economía y empleo en gran parte depende del estado, es lógico que genere este tipo de incertidumbre, al punto que el 72% de los encuestados prefirieron no declarar su afinidad política por temor a futuras represalias si su preferido no es electo.
En un artículo de Finance, la especialista Ivonne Vargas dice “Las empresas, sin importar su dimensión (o su tipo), tarde o temprano deberán buscar reemplazos para un puesto vital, como es la dirección. En ese momento, el relevo elegido debe continuar con la visión establecida por quien fuera la ‘cabeza' del grupo”. Las dificultades surgen cuando el sucesor asume la actitud de "ya no quiero saber nada del jefe (anterior). Lo pasado es pasado, y ahora voy a imponer un estilo personal".
Este “estilo personal” es al que todos temen en el Vichada, si tenemos en cuenta que la Gobernación y las Alcaldías también son empresas… del estado.
¿Seguir los pasos de los actuales mandatarios?  
No aplica, ya que estos, a su vez, tampoco siguieron las políticas de sus predecesores (solo absorbieron las malas) y así sucesivamente la cadena sigue hasta el comienzo de la vida política autónoma del Vichada.
¿Borrón y cuenta nueva?
No es lo adecuado en estos casos ya que genera incertidumbre política. Especialistas afirman que para combatir esta situación y generar tranquilidad entre la población lo más prudente es generar un gobierno de participación social, donde todos los sectores estén representados. Para lograrlo son necesarias las coaliciones.
Una agenda política de unidad departamental y municipal, y un gobierno de participación, son las claves para devolverle la confianza al electorado y la estabilidad en la región, alejando el fantasma de la intolerancia política y las malas prácticas de campaña.
Ser gobernador o alcalde no es soplar y hacer botellas. Existen factores internos como la complejidad del puesto y sus responsabilidades. También hay que evaluar las características de personalidad y de experiencia requerida por esa dirección.
Cualquier persona está en la capacidad de ocupar estos cargos, pero no cualquiera puede gobernar. Para hacerlo se necesita: balance, sabiduría y determinación
Balance para poder superar todos los obstáculos que enfrentará sin causar efectos colaterales a terceros; determinación, para no apartarse de sus objetivos y evitar caer en la tentación que genera todo lo que trae consigo el poder; y por último, su principal arma: la sabiduría; que está relacionada más con la experiencia práctica y el conocimiento adquirido, ya sea académico, empírico, tradición oral o autodidacta, que le proporciona al líder el reconocimiento de los cambios en las situaciones y actuar conforme a éstas, sin afectar los compromisos adquiridos y los nuevos que alcanzará.
Vichada es la última frontera de Colombia; un pueblo olvidado del Gobierno Central que ha sobrevivido a pesar de la inclemencia climática y la falta de oportunidades, pero con una gran reserva natural, remanso de paz para cualquier viajero y con un futuro prometedor; pero al igual que en cualquier territorio, necesita dirección.
El líder es pieza cardinal dentro de este rompecabezas. Sobre él descansa el peso de las determinaciones y la dirección del Estado y por ende de la comunidad que lo eligió, por tanto la guerra, la paz, la miseria, la prosperidad y el desarrollo dependen en gran medida de su proyección, ideas, cultura, conocimientos y por encima de todo: su voluntad.

Fuentes consultadas: CNNExpansion/Yahoo Finance, El Arte de la Guerra de Sun Tzu
Imagen: Reserva Natural Bojonawi Vichada. El Tiempo
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