Elección de Alcaldes y Gobernadores

Por Wilson Ladino Orjuela
El 2011 será el año en el que celebremos dos acontecimientos importantes para la sociedad colombiana: 25 años de elección popular de alcaldes y 20 años de elección popular de gobernadores.
Ya los analistas y expertos han empezado a trabajar en estudios diversos sobre lo que puede haber sido la experiencia colombiana de elección popular de alcaldes, aprobada en la reforma constitucional de enero de 1986. 
También se están realizando aproximaciones diferentes en los centros de estudio del país, sobre la experiencia de elección popular de gobernadores aprobada en la Constitución de 1991 y puesta en práctica en octubre de ese año. Los primeros gobernadores de elección popular se posesionaron a partir del 1 de enero de 1992.
En primer lugar debemos decir que hasta 1985, los alcaldes del país eran nombrados por los gobernadores, luego de los acuerdos políticos que lograban hacer con diputados y parlamentarios de los respectivos departamentos. A veces un alcalde podía durar un día, un mes o un año. Lo común durante el siglo XX fue la inestabilidad de los administradores locales. Con la elección popular de alcaldes se definió un período fijo que al comienzo fue de dos y medio, luego tres años y para ajustar los calendarios electorales se amplió a 4 años en la última reforma constitucional. 
Cada localidad del país asumió el nuevo poder de selección de su alcalde con el grado de organización de la sociedad que tenía en su interior. Actores diferentes empezaron a moverse con el objeto de seleccionar y convertir en ganador a su candidato a la alcaldía. Los partidos políticos tradicionales (liberal y conservador) empezaron a erosionarse pues surgieron candidatos independientes, producto de consensos extrapartidistas, pero en todo caso sociales locales. 
Junto con la elección popular se otorgó a los municipios autonomía para su manejo administrativo y financiero, dentro de ciertos límites, necesarios para atender las múltiples necesidades locales que le correspondía resolver. Fueron claves para superar la crisis política que se vivia en estos años en Colombia.
En segundo lugar, en los departamentos, hasta 1991 un gobernador era nombrado por el Presidente de la República, como resultado de negociaciones con los Congresistas de dicho departamento. Era un privilegio de las altas esferas de poder nacional. La elección popular de gobernadores también le dio un nuevo respiro a este nivel intermedio de la organización del poder ejecutivo en Colombia. Primero tuvieron 3 años y ahora 4 años de período fijo
Durante los primeros años hubo gestiones que muchos nuevos gobernadores no entendían, pues seguían realizando las tareas de las viejas gobernaciones, intendencias y comisarías existentes en el país. La Constitución determinó que los departamentos se dedicarían a la planeación y promoción efectiva del desarrollo económico y social. Deben apoyar a los municipios que son la célula básica del Estado. El nivel más cercano del ciudadano con la autoridad estatal ejecutiva. 
Los departamentos se fueron fortaleciendo en su capacidad financiera con los recursos asignados por la Constitución Política y con ella la capacidad de planeación y proyección de sus intereses departamentales ante el nivel nacional. Aunque en los años 90's hubo muchos debates y críticas hoy nadie habla de su desmonte.
Los estudios mostrarán los resultados luego de 25 y 20 años de elección de alcaldes y gobernadores en Colombia. 
En el caso de la Orinoquia podremos encontrar casos y experiencias diversos: Municipios y Departamentos con procesos administrativos estables y coherentes, otros inestables y signados por la mancha de la corrupción y la desorganización administrativa. 
Los estudios nos dirán qué ha significado para la sociedad y para la vigencia del Estado de derecho la elección popular de Alcaldes y Gobernadores y la descentralización aprobada por la Constitución de 1991.
Fuente: WilsonLadino
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