La conquista del Orinoco

El Gobierno promete seis estrategias
El Espectador- No quedó una silla vacía en el auditorio del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Palmira, Valle. Ganaderos, cacaoteros, grandes empresarios de ingenios, políticos, productores de agroquímicos, constructores, pero también ambientalistas y científicos colmaron el lugar el pasado lunes. Todos con un interés en común: el Orinoco. Todos con el deseo de escuchar los planes del ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, para la región y las opiniones de expertos como el brasileño Alysson Paulinelli; Juan Lucas Restrepo de Corpoica; Hárold Éder, presidente de Manuelita; el exministro Rudolf Hommes y Rubén Echeverría, director del CIAT.
Se dice que este territorio de más de siete millones de hectáreas se está convirtiendo en lo que el viejo Oeste fue para los americanos del siglo XIX y el Cerrado para los brasileños en el siglo XX: la tierra prometida. Repartidas entre los departamentos de Arauca, Casanare, Meta, Vichada e incluso Guainía, Guaviare, Cundinamarca y los Santanderes, estas tierras son, según la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación, una de las pocas despensas agrícolas que le quedan al mundo.
Cálculos a vuelo de pájaro señalan que Colombia podría incrementar en un 80% su producción agrícola si concentra allí sus esfuerzos. Argumento suficiente para que cualquiera abra los ojos y piense en mudar sus inversiones. Pero también, para que quienes conocen de cerca la fragilidad de sus ecosistemas se alarmen por la posibilidad de una invasión sin precedentes. Restrepo habló de seis estrategias para promover el desarrollo del Orinoco. “Queremos que esto empiece con cierto orden”, comentó el ministro.
Una adecuada infraestructura es la primera de las estrategias. Además de una gran troncal que comunique el Orinoco con el Pacífico, se está hablando de proyectos para mejorar la navegabilidad por los ríos Meta y Orinoco.
Ciencia y Tecnología hacen parte de la segunda estrategia. Si los brasileños lograron convertir el Cerrado, esas grandes llanuras en la mitad del país caracterizadas por suelos pobres, en ricas tierras donde hoy se cultivan millones de toneladas de cereales, fue gracias al trabajo de los investigadores de Embrapa, la agencia de investigación agropecuaria.
Una tercera estrategia está dirigida a la transformación de suelos poco aptos para la agricultura. En cuarto lugar, clarificar las reglas de juego sobre la tenencia de la tierra. También se habla de un control programado de las migraciones que van a ser necesarias para suplir la demanda de mano de obra. Y por último, el ministro habló de una estrategia de colonización y explotación agropecuaria sin atentar contra la riqueza ecológica. “No podemos cometer allá los mismos errores que se cometieron en el interior del país”, apuntó.
El próximo 17 de junio la cita es en Villavicencio, donde se presentará oficialmente el acuerdo entre Corpoica y el CIAT para realizar investigaciones en esta zona.
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