Ferrocarriles

Una mejor alternativa
WinsonLadino- El Señor Presidente Santos vino a Villavicencio, Meta y nos dijo que es decisión de su Gobierno construir la carretera entre Puerto Gaitán, Meta y Puerto Carreño, Vichada. Esta es una buena noticia de primer año, antes de la reforma a las regalías. Será la compensación nacional por el recorte a recursos regionales.
Pero la política nacional que puede elevar de verdad la productividad de la economía colombiana es la promoción de los ferrocarriles, en este segundo decenio del siglo XXI. Los ferrocarriles permiten transportar millones de personas y toneladas de bienes entre lugares cercanos y distantes, a menor costo y con menor tiempo que los conocidos camiones y buses que transitan por nuestras carreteras. Colombia está en el centro del mercado Norte-Sur américano
Los gobiernos colombianos de comienzos del siglo XX, hace 100 años, se dieron a la tarea de construir los primeros kilómetros de líneas férreas para permitir las comunicaciones entre Bogotá y otras zonas. Se logró llegar a 3.154 kilómetros de vías férreas en 50 años (Duque-Escobar, 2010). Todo se hizo como una empresa pública exclusiva.
Al mismo tiempo surgieron los empresarios del transporte camionero y de buses y se dio prioridad a la construcción de carreteras para facilitar el naciente negocio de transporte de carga y de pasajeros en Colombia.
En los últimos 50 años el país se adentró en la ampliación en carreteras para integrar las ciudades que se fueron consolidando, es decir, los mercados locales que conformaron el mercado nacional colombiano. El ferrocarril fue desechado pues afectaba, también, los intereses de los empresarios que ponían los votos y eran los dueños de las maquinarias electorales.
Hoy el panorama puede ser distinto con la llegada de las políticas neoliberales. Los ferrocarriles tienen toda su oportunidad pero esta vez como empresa privada. Es decir que ahora los dueños de las empresas de carga y de transporte de pasajeros pueden financiar una o varias empresas ferroviarias que se dediquen a la construcción de los nuevos ferrocarriles en Colombia.
Los fondos de pensiones, las cooperativas, las empresas financieras bancarias, el Fondo Nacional de Ahorro, Ecopetrol, Bioenergy, empresarios extranjeros, entre otros, pueden ser socios de este programa fundamental para Colombia.
El uso de este medio de movilidad, según los expertos, produce múltiples beneficios en relación con el medio ambiente, especialmente si se compara con los efectos de los camiones, buses, automóviles, etc.
El país requiere, en el actual estado de desarrollo, promover su integración y la articulación de su mercado interno con el exterior por medio de una política de ferrocarriles articulada a la construcción de terminales de distribución en los grandes centros urbanos, para complementar los diferentes sistemas de transporte (aéreo, fluvial, terrestre y férreo).
La integración con Centro América y sur América, pero sobre todo con Asia-Pacífico, demandan una política nacional de ferrocarriles en Colombia. Aquí está la articulación de las “locomotoras” del gobierno, con las máquinas de nueva generación que se producen en el mundo.
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