Tsunami Verde: un abrazo a la verdad

Colombia: Paz sin violencia
Nadie pone en dudas que en un eventual gobierno de Antanas Mockus, Colombia daría un giro de 180 grados en materia de derechos humanos, salud, empleo y educación, los 4 pilares de su programa, el cual guarda mucha similitud con el que aplicó durante su paso por la Alcaldía de Bogotá y que ahora refresca con las ideas de otro decano social; el profesor y aspirante a la vicepresidencia, Sergio Fajardo, junto a los otros mosqueteros, o tenores, como también se les llama. (No confundir con los 4 jinetes del apocalipsis de Santos. Un programa orientado a la guerra).
‘Nadie gana en una guerra prolongada’, señaló el estadista chino Sun Tzu en ‘El Arte de la Guerra’ (420-320 AC) y el conflicto en Colombia ya tiene más de 50 años. Existen países, incluso vecinos nuestros, que no tienen el desorbitante gasto militar que hay en Colombia. Costa Rica por ejemplo, no tiene ejército. No lo necesita. La mayor parte del presupuesto estatal se destina al campo social y por eso es uno de los mejores países de Latinoamérica.
Y la respuesta a ese cambio parece estar en Mockus. La ola verde es ahora un Tsunami que amenaza con arrasar a todo candidato que se interponga en su camino, (sin desmeritar el trabajo de Petro y Vargas Lleras, quienes han demostrado tener los mejores programas de gobierno), lejos de la burda “pelea de uribistas” por cuotas burocráticas, que tristemente presenciamos en transmisión nacional por Caracol TV, con la vergonzosa riña callejera entre Noemí y Santos; un reality que lo único que le faltó fue la cámara lenta de Hollywood con sabor latino.
Pero hay algo instintivo en Mockus que lo diferencia del resto de los mortales. Y no es precisamente que haga tanta reflexión sobre los temas que en ocasiones se quede callado llevando sus pensamientos a un lugar distante que solo él sabe dónde está y dejando su respuesta a la imaginación de sus seguidores; o que se baje los pantalones frente a cientos de personas en un auditorio para lograr que le pongan cuidado. Afortunadamente Santos no tiene necesidad de hacer esto, ya que fue creado de una costilla de Uribe y es el amo y señor de los medios de comunicaciones y propietario de El Tiempo; la casa editorial más importante del país (por eso las encuestas siempre lo dan como favorito). Ni mucho menos Noemí, que las veces que se ha lanzado a la presidencia, al final vende su campaña por una embajada en la Unión Europea.
Pero volviendo al no sé qué de Mockus, tiene algo que hace que casi todos, desde estudiantes, intelectuales y fanáticos de Facebook, Twitter y cuanto salga en internet, hasta, emboladores, atracadores, gays, metrosexuales, amas de casa, niños, y todos aquellos que nunca han tenido nada que ver con prebendas, contratos, cuotas burocráticas, torcidos y trasfuguismo, vean en Mockus el mesías que los sacará de la inmundicia. Y es que hay resaltar que el ciudadano promedio (más del 80% de la población) no vive en la pobreza extrema o en la indigencia, como dice SUPER DANE, sino en la inmunda.
Hablamos de su similitud con las ideas de Mahatma Gandhi (1869-1948); un hombre que puso de rodillas al imperio británico con su “Resistencia Pasiva” y ‘Paz sin Violencia’, inspirado en las ideas de Liev Tolstói y Henry David Thoreau, en su ensayo “Desobediencia civil” de 1849.
Y el parecido va mucho más lejos. Mockus saluda al estilo tradicional hindú, con las palmas de las manos juntas y con los dedos apuntando hacia arriba, en posición de oración, acompañado por una inclinación ligera de la cabeza hacia adelante, cada vez que entra a un recinto público o privado. Un saludo conocido como Namaste ('reverencia' en sánscrito) y que se ha diseminado por casi todas las religiones orientales, como el budismo, el islamismo, entre otras, el cual resalta como virtud la humildad y el agradecimiento a Dios. Un buen augurio
Mockus no piensa en bombardear un país vecino para darle de baja a un guerrillero, ya que, aparte de respetar la constitución, sabe muy bien que ese no es el camino a seguir, sencillamente porque matar a Raúl Reyes fue como cortarle la cabeza a una hidra; le salen dos más. Sin embargo Santos insiste en que lo haría nuevamente, deteriorando por adelantado las relaciones con Ecuador y de paso con el resto de América Latina.
Otra evidencia de su política 'Paz sin violencia' es cuando la Farc lo amenazó de muerte, en lugar de redoblar su seguridad, comprar armas, tanques, barcos y aviones, mandó a hacer un chaleco blanco con un hueco a la altura del corazón; algo que contrasta con la mano dura, el poder, el dinero y la sed de guerra de Santos
Gandhi, al igual que Mockus en su momento, consideró los términos ‘resistencia pasiva’ y ‘desobediencia civil’ inadecuados y acuñó otro término, satyagraha (‘abrazo de la verdad’ en sánscrito), el cual se convirtió en la columna de su política; una estrategia que se encuentra en la esencia de cada párrafo del programa de gobierno de Antanas Mockus.
Mahatma (‘alma grande’ en sánscrito), como se le conoció, se convirtió en símbolo internacional de una India libre. Lo mismo sucedió en Colombia; primero con Juanes en el campo musical y ahora con Mockus en el plano político. Es la primera vez en décadas que un candidato refleja una postura totalmente central y social, lejos de los arrebatos de la extrema izquierda y derecha, a las cuales ya nos habíamos resignado a aceptar.
La influencia política y espiritual del Mahatma Gandhi era tan grande en la India que las autoridades británicas no se arriesgaron a atacarle; una influencia solamente comparable con la de Nelson Mandela en Sudáfrica. Y Mockus va por el mismo sendero. Un sendero ya tomado por su homólogo Lula Da Silva en Brasil, y que lo llevó a ser el líder latinoamericano más importante de los últimos tiempos. La muestra es que en debate presidencial de Caracol TV, ningún candidato se atrevió a arremeter contra el pasado, el presente o su futuro
Y mientras todo el país veía, algunos con horror y otros con deleite, el show, el bochinche, el Laura en América que nos presentó Caracol TV; cuando los candidatos se agarraron de las mechas, echándose al agua unos a los otros, en una guerra que no beneficia ni siquiera a ellos mismos, Mockus conservó distancia prudencial de la jauría, que intentaba despedazarse por un trozo de rating o un punto en las encuestas, que desafortunadamente es lo que cuenta, ya que muchos medios solo le dan cobertura a simulacros de reinas de belleza, aparecidos con carisma, o narco políticos llenos de billetes, que suben como la espuma comprando votos y negociando ministerios, y no a candidatos presidenciales con programas reales.
Sin embargo, a pesar de esta cruda realidad y contra todo pronóstico, el fenómeno Mockus se sobrepuso y es único en la historia de Colombia. Un candidato de raíces lituanas, con un eventual mal de Parkinson y con ideas y comportamientos “fuera de lo común”, ha logrado devolverle la esperanza a millones de corazones de este hermoso país, maltrecho por las masacres, falsos positivos, desplazamiento forzado, paseo de la muerte y miseria por doquier; con la ayuda invisible del resultado de una encuesta que jamás nadie publicará: El 90% de los restantes contendores sirven para tres cosas…
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