Del Orinoco el Cauce

Nace en el macizo Guayanés a una altura de 1.100 metros, sobre el cerro " Delgado Chalbaud", en el corazón de la serranía de Parima. Presenta tres trayectos a lo largo de su curso que imitan una letra C, como una serpiente enroscada. Así lo veían los indios Tamanacos en su cosmografía tradicional.
El Orinoco empieza a ser mencionado desde 1.498, año en que Colón recaló frente a una de sus impetuosas bocas que llamo "Boca de Dragos", y luego en carta a la reina Isabel le señala "es puerta de entrada al paraíso". Tiene una longitud de 2.405 km. y ocupa el primer lugar entre los cauces de Colombia y Venezuela; es el tercero en Sudamérica y el vigésimo primero en el globo terráqueo. Su cuenca o vertiente es, después del Amazonas, la más rica del país, por el volumen de aguas que colecta y su riqueza piscícola. Recibe de tierras Colombianas de sur a norte las aguas mayores de los ríos Guaviare, Vichada, Meta y Arauca y sus numerosos afluentes. De Venezuela percibe las aguas mayores del Ventuari, el Apure, el Caura, y el Caroní.
En su recorrido majestuoso se divide en: alto Orinoco, desde su nacimiento hasta la desembocadura del río Ventuari; Orinoco medio, que va del Ventuari hasta la desembocadura del río Apure, en un recorrido de 650 km, en este trayecto sirve de frontera a los dos países; y de allí hasta rendir sus aguas en el Atlántico por el Delta Amacuro, se conoce como bajo Orinoco.
No obstante lo anterior, el conocimiento que se tiene sobre este río en Colombia, aún sigue siendo muy incipiente. Tampoco se ha investigado sobre el ahorro en tiempo y divisas que su navegación representaría en relación con el comercio que se efectúa con Europa desde los puertos del Atlántico, puesto que es navegable a lo largo de 1.900 Km., ininterrumpidamente hasta la ciudad de Puerto Ayacucho, frente a la población de Casuarito, en el departamento de Vichada.
Esta visión, permite definir un ecosistema denominado Andén Orinoqués, basado en las características geológicas, históricas y políticas que rodean el vasto espectro regional.
Reconocidos cronistas, historiadores y autores de ciencia ficción han coincidido en otorgarte al Orinoco la importancia que se merece, frente al mundo de las aguas; entre ellos, el padre José Gumilla, con el Orinoco Ilustrado; Alejandro Von Humboldt, en Viaje a las Regiones Equinocciales, Rafael Gómez Picón y su obra Orinoco río de libertad; Julio Verne y El soberbio Orinoco, y Juan de Ribero, en la Historia de las misiones .del Casanare y los ríos Meta y Orinoco, respectivamente. Estos y otros, ilustran maravillosamente, la magnificencia de uno de los más grandes reservorios hídricos del planeta.
Hace apenas un siglo los ríos de la llanura fueron testigos de la fundación de nuevas poblaciones y del intercambio comercial entre Europa y los llanos Colombo-Venezolanos. Pudo ser que a través de los ríos llegara también la iniquidad a muchos de los moradores primitivos, pero no es menos cierto que estos tuvieran suma relevancia en el desarrollo de la región y sus países.
Históricamente el progreso se inició y se impulsó a través de los ríos. A su lado surgieron las grandes ciudades y con muy pocas excepciones, los grandes puertos marítimos están en la desembocadura de un río importante.
Hoy, como ayer, esta hermosa cinta de agua -el Orinoco- pertenece tanto a venezolanos como a colombianos, que ha sido de tiempos inmemoriales el cordón umbilical utilizado por las sociedades tribales en el intercambio comercio-fluvial de las naciones ribereñas.
Dos acontecimientos inicuos hicieron que la navegación otrora significativa por el río Orinoco y sus afluentes colapsara. El primero fue la guerra de los mil días, a finales del siglo XIX, y principios del siglo XX; cuándo Colombia rompió relaciones con Venezuela por auspiciar este país, la causa revolucionaria de los liberales; y el segundo acontecimiento se suscitó cuándo en 1 914, el poder centrista de la república le arrebató a los llanos el prestigio de sus puertos. Probablemente para ese entonces las fronteras eran más difusas, pero donde había una mayor integración desde el punto de vista social.
La integración fluvial, que debería llamarse reintegración social a través de los ríos, nos permitirá entender mejor el sentido vinculante del agua en el proceso de desarrollo sostenible, en procura de lograr mayor competitividad para nuestros mercados, en un marco de convivencia y autodeterminación de los pueblos. Pues, ya en siglos pasados, los navíos provenientes de Europa, con destino a la América meridional, preferían entrar por el Orinoco, ahorrándose así 3.000 Km. de riesgos marítimos, piratas y temporales; tomaban el río Meta y llegaban a Orocué en Casanare, que por su importancia llegó a tener tres consulados europeos.
Ser frontera a Io largo de 2.219 km. con Venezuela, el país más rico de la cuenca del Caribe y el 2° socio comercial de Colombia – antes de la pugna entre uribistas y chavistas-abre para la región una gran perspectiva hacia el futuro que nunca tendrían territorios interioranos como Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Caldas o Antioquia. Ser partícipe de las aguas del Guaviare, el Vichada y el Meta en su conjunción con el Orinoco es ventaja que solamente podrá ser entendida cuando Colombia modifique su estrategia centrista y valore la importancia de una 3a. salida al mar.
Una central hidroeléctrica en los raudales de Atures y Maipures tendría, dimensiones colosales y rebasaría en importancia el complejo de Iguazú. El parque nacional natural El Tuparro, Los Playones del Meta y el Casanare, la riqueza forestal, el potencial agrícola, ganadero y minero, hacen de la Orinoquia una región excepcionalmente rica, pero también excepcionalmente desconocida y olvidada. Por ejemplo, nuestra zona fronteriza con Venezuela ha tenido un desarrollo inferior al del resto del país; mas sin embargo, la interconexión eléctrica con Venezuela en la zona de Puerto Carreño, vislumbra el interés de reintegración de los dos gobiernos y, plantea además la necesidad de unir fuerzas para la consolidación de una política de fronteras seria, que implique la utilización de los recursos del área en la apertura de nuevas vías de comunicación, desarrollo de ciencia y tecnología, infraestructura y manejo de la industria turística y ampliación de la frontera agrícola mediante el buen uso y adecuación de tierras.
Definitivamente la comunicación fluvial hará posible que el llano se constituya en el espacio económico donde crezca el nuevo país; ya que, indudablemente la nueva sociedad tendrá que ser una sociedad hidráulica a partir de la premisa de que "quien siembra agua, siembra futuro".
Un verso del poeta Luis Caropresse Quintero devela el sentir de los habitantes del llano y la Orinoquia en cuestión de desidia estatal.
"Dejad el coche y abordad los ríos, ¡que también son caminos de la patria!,
justipreciad el ámbito señero donde la endecha se tradujo en garzas,
y penetrad al amplio territorio
que duda aún, si es parte Colombiana;
pues si lo es, por qué se le margina?
si no lo es, por qué se le reclama?"
Por: Elías Hurtado Rivera. Historiador, escritor y poeta casanareño. Ex-Comisario del Vichada. Ex-Director de Cultura de Casanare y ante todo llanerólogo por excelencia.
Foto: Puente de Angostura – sobre el río Orinoco
Con la tecnología de Blogger.