Mientras crea impuestos en la emergencia, el Gobierno tiene en el congelador dinero para la salud

La Silla Vacia- Ayer el presidente Álvaro Uribe le pidió a la Corte Constitucional que no tumbe la emergencia social para no perder el dinero que el Gobierno recogió con los nuevos impuestos. “¿Qué tal que nos quedemos entonces ahora sin esos recursos, a tener que esperar a que el Congreso apruebe esto por legislación? Se le haría un daño muy grande a la salud. Nosotros tenemos un déficit, la situación fiscal de la Nación no es fácil”, dijo Uribe en una entrevista con la Asociación de Emisoras en Red de Antioquia.
Las palabras del Presidente son similares a las que usó hoy el ministro de Hacienda Óscar Iván Zuluaga. Afirmó que si se cae la emergencia, "realmente sería lamentable y sería muy difícil para la sostenibilidad financiera del sistema". Con estas palabras, los magistrados están contra la pared: o salvan la emergencia o el sistema colapsa. Pero el detalle que se pasa por alto es que el Gobierno sí tiene cuantiosos recursos para la salud, y los tenía desde antes de la emergencia, sólo que no puede usarlos. Más de 5,5 billones de pesos del sector están 'congelados' en títulos de deuda pública. Y ahora, con los nervios de punta, el Presidente le pasa la papa caliente a la Corte.
El Fosyga - el fondo que administra los recursos más importantes para la salud - tiene el 93,7% de sus recursos en inversiones. De ese total, alrededor de 5,5 billones de pesos (casi el 80%) está invertido en títulos de deuda pública TES. Dinero que si bien no corresponde en su totalidad a temas relacionados con la emergencia, y que no alcanzaría para tapar todos los huecos, sí podría ser parte de la solución.
Los TES funcionan como los CDT que abre la gente para ahorrar; es decir, se trata de dinero que no se puede tocar durante un tiempo mínimo, a cambio de una rentabilidad. Los TES son una de las fuentes más importantes de financiación de los gobiernos porque les permiten usar los intereses en todo tipo de gastos. En el caso del Fosyga, la mayor parte de ese dinero está comprometido a uno, dos y hasta tres años.
Desde antes de que se declarara la emergencia, varias personas – como la senadora liberal Cecilia López – criticaron que el Gobierno tuviera tanto dinero de la salud en TES. Más recientemente, en enero pasado, el Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional aseguró que esa estrategia se usaba para financiar déficit fiscal.
“No es extraño que las entidades públicas tengan inversiones en deuda pública”, explicó a La Silla Vacía el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo. Lo mismo opina un asesor de la Dirección Nacional de Planeación: “el Sena y el ICBF, por ejemplo, tienen dinero en TES. Todos esos papeles de deuda pública sirven para financiar gasto”, afirmó.
El problema es que por cuenta de estas inversiones, el Fosyga se quedó sin liquidez. En teoría, ese dinero se debería usar para cubrir servicios que no están en el Plan Obligatorio de Salud y para pagar deudas a las EPS y los hospitales. Rubros que precisamente se busca cubrir con algunos de los impuestos creados con los decretos de la emergencia social.
Y aunque el Gobierno pase de agache, los recaudos a la cerveza y los juegos de azar le sirvieron para crear un fondo nuevo y apagar el incendio en el Fosyga.
Además, según la Constitución Política, la plata de la salud sólo puede destinarse para eso y no para otros gastos del Gobierno. Incluso, en mayo de 2007, el Consejo de Estado le dijo al Gobierno que debía descongelar estos recursos, pero después de hacerlo, en los años siguiente volvió nuevamente a los TES.
¿De dónde saldrá la plata si la Corte tumba la emergencia?
A estas alturas del partido, el único interés del Gobierno es que la Corte no tumbe los impuestos que creó bajo la emergencia. Todo lo demás - las multas a los médicos, los precios de los medicamentos, la atención de enfermedades catastróficas - puede hundirse. Y este escenario no es improbable. Muchos creen que el tema de los recursos es el más grave en la crisis, y es algo que no ha generado protestas ni de la gente ni de los actores más poderosos del sistema. Esto podría pesar para que la Corte deje del ahogado, el sombrero. Pero, ¿y si se caen?
"Si eso pasa, el Gobierno tendrá que hacer lo que debió llevar a cabo hace un año", afirmó Juan Camilo Restrepo, "y es hacer uso de las amplias mayorías que dice tener en el Congreso, y tramitar un proyecto de ley para crear estos impuestos". Cuando la emergencia fue declarada, tanto el Ministro de Hacienda como el de Protección Social, dijeron que pasar por el Congreso aumentaría los costos por los interéses que se mueven.
Las otras opciones - además de los cambios estructurales que requiere el sistema - son buscar la plata en otros sectores, endeudarse más o contraer el gasto. Esto último no parece viable. Según Restrepo, la magnitud del problema no se soluciona con algunos recortes aquí y allá, e incluso el ministro Zuluaga dijo que la inversión pública no se detendrá. Así, lo más posible entonces es que la solución de fondo venga después, cuando la papa caliente ya no esté ni en las manos de Uribe ni en las de la Corte, sino en las del próximo Presidente.
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