La corrupción no da tregua

El Informador.com- Regalías robadas en los departamentos de Casanare, Arauca, Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada y decenas de millonarias obras públicas abandonadas a su suerte en esas regiones; el gobernador de Putumayo investigado por la Procuraduría por contrataciones irregulares y desvío de recursos; funcionarios e intermediarios que sacan tajada a la producción de la Licorera de Caquetá en detrimento de los recursos para salud y educación; dudosos manejos de contratos por parte de la Alcaldía de Bogotá y un secretario de Movilidad destituido por presuntas irregularidades en una millonaria licitación. Pero hay más, descubrimiento de pagos mensuales a familias supuestamente beneficiadas por el programa Familias en Acción y que aún no han recibido un peso, en Salamina, Caldas; funcionarios judiciales en Magdalena que se enriquecen por medio de embargos a los recursos del Sistema General de Participaciones, y una jueza en Santa Marta destituida por ser uno de los funcionarios judiciales involucrados en un fraude al ISS.
Esta es sólo una corta lista que muestra que la corrupción sigue siendo una práctica generalizada en los diferentes rincones del país. Así lo muestra la revista Cambio en un informe preocupante y desolador que retrata la realidad de un país donde la corrupción no ha podido ser atajada por los sucesivos gobiernos. Ahora, esto no es un invento de esta administración pero no deja de preocupar que un gobierno que se vendió como un combatiente férreo contra la politiquería y la corrupción muestre unos resultados tan pobres y unas cifras tan alarmantes.
Preocupan también algunos de los datos arrojados por la más reciente encuesta de Ipsos-Napoleón Franco, con respecto al trámite del referendo reeleccionista.
De acuerdo con esta, mientras por un lado a la mayoría de encuestados les parecen graves (45%) o muy graves (42%) las denuncias alrededor del trámite del referendo, por el otro, para la mayoría (56%) estas denuncias no tienen incidencia alguna en su opinión sobre este proyecto. Según esto, se puede inferir que, en una buena parte de colombianos, existe una confusión con respecto a las formas y los resultados.
¿Cómo puede ser que les parezcan graves los hechos que se denuncian con respecto a un trámite y esto mismo no afecte la imagen del resultado de dicho trámite? Se estaría en un escenario en donde, para la mayoría del pueblo, el fin justifica los medios así estos últimos sean reprochados. Con esta lógica es muy difícil cambiar las costumbres políticas ilegítimas que, casi siempre, desembocan en la corrupción. Esta es la lógica que se debe cambiar y debe ser el mismo Gobierno el que dé el ejemplo.
Colombia es un régimen presidencialista donde el Ejecutivo tiene un inmenso poder e imprime un estilo de administración. La crítica no es solo porque persiste o aun se incremente la corrupción sino porque la transparencia en el manejo de lo público no ha sido un valor en este Gobierno. Por el contrario, se han defendido personajes que hoy están en la cárcel; muchos amigos del Presidente han estado permanentemente involucrados en escándalos; y se ha salido a defender prácticas que atentan contra la ética pública, como regalar grandes sumas de dinero a familias muy ricas en un país lleno de pobres.
El informe de Cambio debe ser un punto de partida para abrir un debate con las voces más experimentadas en el tema y buscar nuevas soluciones a partir de experiencias exitosas en el plano local o a nivel internacional. Pero para hacerlo, se necesita voluntad política ya que se está ante un reto enorme que requiere de mucha energía y una mente abierta para explorar nuevos caminos que lleven a posicionar la ética pública como una de las más importantes cualidades de todo servidor público. Esta es una clara advertencia para quienes aspiran a la Presidencia, porque la depuración del servicio público
Por: Senadora Cecilia Lopez Montaño
Con la tecnología de Blogger.