La culpa la tiene la vaca

Quedan pocos meses para cumplir un año de la intervención a DMG y ahora el panorama es muy diferente. Ya no queda nadie en el Coliseo Muzú, no hay manifestaciones para apoyar a David Murcia, los chats permanecen vacíos, los sitios que una vez apoyaron a DMG, se pueden contar con los dedos de una mano (y sobran dedos), y ahora solo se habla de política, incluso está prohibido en las reuniones de DMG hablar del tema de la plata.
Todos se culpan entre sí. El Gobierno tilda a Murcia de estafador. Murcia se defiende con el argumento de que el Gobierno “se lo quitó todo”; en resumen, la culpa la tiene la vaca, y los tarjetabientes en el medio de esta injusta guerra, que parece ya tener un final.
Pero ¿por qué un evento que tuvo un enorme impacto social en Colombia, pasó tristemente al olvido? Para responder a esta pregunta, hay que mirar hacia el pasado.
David Murcia, días antes de la intervención, sostuvo en conversación telefónica desde Panamá con sus seguidores en la Plaza de Bolívar en Bogotá, que "la platica estaba segura" y que "iba a responderle a todos". Esta afirmación fue corroborada por el Abogado Abelardo de la Espriella, quien se rasgó las vestiduras por DMG y juró que esta afirmación era cierta, pero que más tarde fue el primero de una lista interminable de abogados que cobraron multimillonarias sumas y nunca hicieron bien su trabajo, con el pretexto de discrepancias con su defendido.
Y es que no es coincidencia. Según informes de la interventoría de DMG, el saldo de la deuda asciende a 1.2 billones de pesos (aunque la fiscalía argumenta que son 4 billones). Para aquellos que no alcanzan a imaginar la magnitud de este monto, hablamos de 1 millón de millones contra la irrisoria suma de 50 mil millones incautados a la fecha, más otros 25 mil en bienes. La diferencia es abismal y ahí reside el meollo de la masiva deserción de las filas de DMG y de las nuevas demandas, que ya comenzaron a aparecer contra David Murcia y familia (incluso contra otros miembros de la "familia DMG") por delitos como estafa, abuso de confianza, enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir, etc., etc., etc.
La razón es solo una: David Murcia ha evadido su responsabilidad, acusando al gobierno de Álvaro Uribe de confiscarle todos sus bienes y dinero. Recientemente, en una audiencia, afirmó: "No tengo plata. Me lo quitaron todo". Pero ¿son sus afirmaciones ciertas? Para aquellos que pueden establecer la diferencia que existe entre 50 mil millones y 1.2 billones, saben que Murcia miente, pero para los que aún creen ciegamente en todo lo que dice su líder, no son capaces de ver este desfalco multimillonario (o tal vez son conscientes del atraco, pero siguen a su lado esperando pacientemente el menor descuido del Rey Midas para sacarle lo que puedan)
Desafortunadamente la mayoría de los tarjetabientes, ya se percataron que Murcia los estaba utilizando para fines políticos, con la vana promesa de que algún día se reabrirá DMG y recuperarán su dinero, y decidieron no comer cuento y arrancar con las demandas contra el Estado, Murcia, esposa, madre y hasta la mascota.
El Estado es el primer responsable de esta tragedia nacional, por negligente e indulgente. DMG funcionó durante 7 largos años a la vista de todos, y jamás dijo una palabra hasta el día que Murcia cometió la imprudencia de llamar al presidente "mal papá". A esa hora aparecieron pruebas de toda clase. Pero sus errores no terminaron con la intervención. El sistema utilizado en los decretos de emergencia social para indemnizar a los inversores fue un caos. Consideraron a todos los afectados por igual, los echaron en el mismo costal, entregándoles poco más de 200 mil pesos a cada uno. Es absurdo considerar por igual a un inversionista que llevaba ganando 7 años con DMG y obteniendo rentabilidades semestrales superiores al 100%, a un tarjetabiente que apenas invirtió su dinero 2 meses antes de la intervención y no recibió un peso. Si el Estado consideraba a DMG como una pirámide, debió haber establecido que la base de la pirámide es la más vulnerable, y que los dividendos obtenidos por los tarjetabientes más antiguos son fraudulentos. Un buen ejemplo de intervención estatal a una pirámide, fue la realizada este año en Estados Unidos contra Madoff, y que gracias al sistema aplicado, más del 60% de los inversionistas recuperaron su capital, sobre todo los inversionistas menores; pero en Colombia ni siquiera el 10% recuperó lo invertido.
Pero la cuota de responsabilidad de David Murcia ha sido discretamente ocultada en este asunto. Si bien el Estado es el responsable No 1, esto no significa que Murcia pueda "diferir" su culpabilidad hacia este tercero. Y eso es precisamente lo que ha hecho hasta la fecha. En varias oportunidades le ha manifestado a sus seguidores que "la culpa la tiene Uribe", sin embargo la verdad es que los tarjetabientes depositaron su dinero en DMG y no en el bolsillo del presidente de Colombia, por tanto es su representante legal, David Murcia, quien debe responder directamente por este pasivo, ya que los inversores o tarjetabientes, a la final, no son responsables de esta anormal situación generada por la intervención, y Murcia, brillantemente, los ha convertido en víctimas de una mala decisión gubernamental y de paso en punta de lanza en esta guerra sin cuartel contra el mandatario colombiano.
¿Cuál es el final de esta historia?
Uribe seguirá gobernando. Murcia será condenado a 10 años o más. Saldrá de la cárcel por buen comportamiento, estudios, etc., en 3 o 4 años, a disfrutar con su familia de la inmensa fortuna que tiene en los paraísos fiscales. Todo quedará en el olvido muy pronto y los tarjetabientes…….
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