Montescos y Capuletos

TeleOrinoco- Bajo las desafiantes palabras de maestro Shakespeare, se desarrolló una de las novelas más conmovedoras y brillantes de este autor: Romeo y Julieta, donde las familias Montesco y Capuleto se despedazan entre sí, sin que nadie tenga muy claro cuál es el origen de tanto odio, que por generaciones se extendió a lo largo de la novela.
Algo similar sucede en Colombia. Por un lado tenemos al represidente Uribe (Patriarca Capuleto) y la otra esquina del ring de boxeo, David Murcia (Patriarca Montesco), un joven emprendedor que ayudó a miles de familias de Colombia utilizando una fórmula comercial que ha sido cuestionada a todos los niveles y que hoy lo tiene tras las rejas.
Sin embargo esto no ha impedido que la pelea comience, a pesar de las miles de toallas que se han lanzado al ring para impedirla. En un principio, abogados, amigos, empleados, y muchos otros le dijeron a Murcia que no enfrentara a la omnipotente y omnipresente deidad colombiana, sin embargo, si algo tiene de admiración en este joven fue su audacia (o su imprudencia), cuando en la W Radio desató la ira del Zeus colombiano, al calificarlo de "mal padre", porque las bellezas de hijos que tiene se le escaparon del Olimpo y se la pasaban metidos en DMG con Daniel Ángel, de rumba en rumba y negocios en negocios.
Y a pesar de que le costó la cárcel, su actitud fue un detonante para que otras familias (que no son ni Montesco ni Capuleto) como Noticias UNO, pusieran al descubierto una entramada madeja de torcidos, que diseñaron hábilmente los hijos pródigos de la Casa de Capuleto (alias Casa de Nari), cuando tomaron el control de la Zona Franca de Occidente.
Pero volviendo a la guerra de los Montescos y Capuletos, sangre piden ambas familias. Por un lado, los Uribe-Capuleto, sus lagartos, algunos medios de comunicaciones y los parientes más consentidos, los bancos, desean ver a Murcia enterrado siete metros bajo tierra por haberle quitado la plata. Un deseo similar corre por las venas de la Familia Montesco, más conocida como La Gran Familia DMG, la cual no puede ver a estos “capuletos” ni siquiera en una fotografía.
Pero un evento inusual sucedió. Tal y como ocurrió en Romeo y Julieta de Shakespeare, cuando Romeo Montesco se enamora de Julieta Capuleto, esta sucediendo en esta novela colombiana, que nada tiene que envidiarle a la del autor británico.
Murcia abandona la propuesta de Bonilla, (que si bien es un político de la escuela de Uribe, tuvo una visión clara de la dirección que debía tomar DMG) para hacer alianza con un partido de coalición uribista-capuleto-disidente, de dudosa reputación. Uribe manda a uno de sus fieles: Teobaldo, alias “El Fiscal” para que "negocie" con el patriarca Murcia Montesco, a ver si “canta” los nombres de los senadores involucrados con dineros de DMG (ojalá contrarios a Uribe para crucificarlos), a cambio de la libertad de sus familiares y de desistir de la petición de extradición de su esposa.
Por otro lado, la mano derecha, izquierda y hasta los pies de Murcia (Daniel Ángel, Margarita Pavón y William Suárez) llegaron a acuerdos con Teobaldo, alias “El Fiscal” y salieron semilimpios del asunto. Se descubre que David Murcia financió parte del referendo. En la retaguardia, la Familia Montesco-DMG se parte en dos pedazos; la mitad acata la decisión de Murcia y apoya al partido Apertura Liberal y el resto quiere un partido independiente (ver encuestas realizadas por este diario). Los norteamericanos, por su parte, llegan a un acuerdo misterioso con Uribe y retiran la solicitud de extradición contra Murcia y seguido este declara que la plata faltante de un billón de pesos fue invertida supuestamente en “posicionamiento de marca” (pero hasta la fecha no ha presentado las evidencias que corroboren esta inversión), por tanto el dinero de los tarjetabientes se esfumó. 
Sumado a esto, se aprueba el referendo reeleccionista en el Congreso y desde el Olimpo los esclavos del hiper-mega-dios Uribe comienzan a congraciarse con los afectados de DMG, prometiéndoles que los van a apoyar (por los voticos que necesita el represidente) y automáticamente la imagen de Murcia decae dentro de la Familia DMG por imponer su voluntad a las malas de anexarse a Apertura Liberal, y por no cumplir la promesa que hizo cuando intervinieron a DMG, cuando dijo que “la plata no se ha perdido y está segura” (tan segura que nadie la ha visto todavía), y para finalizar, el presidente de Apertura Liberal le promete a la Familia DMG que le va a cambiar el nombre al partido por Apertura DMG, a pesar de no contar con el consentimiento de todos los miembros de este partido, lo cual sería imposible de hacer.
¿Será que los patriarcas Montesco y Capuleto se enamoraron, o ya lo estaban pero no le habían contado a nadie? ¿El final de esta novela será el mismo que el de Romeo y Julieta de Shakespeare?
Pues parece que sí. En la novela original, Romeo y Julieta mueren, y en la versión colombiana, mucha gente le augura a Uribe un destino similar al de Fujimori: un juicio en el tribunal internacional por genocidio y paramilitarismo; y David Murcia ya ha recibido varias amenazas de muerte, según él, por parte de uno de los miembros distinguidos de la familia Capuleto, el señor Sarmiento Angulo, dueño de la mitad de Colombia (la otra mitad es de los hijos de Uribe); pero por otro lado hay tanta gente inconforme con Murcia, porque no devuelve el dinero que debe, que de cualquier lado podría venir la bala.
¿Y quienes están en medio de esta absurda guerra (o de este amor utópico)?
Miles de personas afectadas, tanto por la decisión del Estado de intervenir DMG tardiamente, como por Murcia que no acaba de reintegrar la plata, bajo la excusa de que la invirtió en posicionamiento de marca (o tal vez la tiene en un paraíso fiscal, según afirmó el director de la policía, o en últimas probablemente se la gastó financiando campañas políticas en Panamá o en otro lado, o va a dejar que el Gobierno de Colombia y de Estados Unidos la confisquen a cambio de entrar con su familia en un programa de protección de testigos antidrogas en Estados Unidos, como algunos aseguran). 
¿Y los tarjetabientes qué?
Pues que lleven del bulto. Son el eslabón más débil de esta oscura cadena. Personas trabajadoras, humildes, ejecutivos, amas de casa, estudiantes, y muchos otros, que confiaron en Murcia y quebraron, y ahora culpan al Gobierno (o a Uribe que es lo mismo) por haber permitido el funcionamiento de DMG durante siete años, solo por conveniencia política.
Pero a pesar de este final tan triste, igual que el de la novela de Shakespeare, la Familia DMG es una familia colombiana, y como todas las familias en este país, son fuertes y emprendedoras. Ya comienzan a verse los primeros pilares de empresas en todo el país, de la mano de los damnificados, en la búsqueda incansable de soluciones para salir de la crisis. 
La familia DMG está tomando las riendas de su destino, y por sí sola está decidiendo que es lo mejor para ella y creando los espacios sociales y las empresas necesarias para convertirse en un renovado y poderoso movimiento económico, político y social, tendiente a solucionar su problemática y salir adelante, lejos de los patriarcas Murcia Montesco y Uribe Capuleto.
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