El secreto mejor guardado

Al mejor estilo de los mayores escándalos financieros, como Enron, WorldCom, entre otros, en Estados Unidos, el secreto mejor guardado del mundo empresarial colombiano salió a la luz por estos días. Uno de los más grandes desfalcos financieros en la historia de Colombia, superior incluso al de la Caja Agraria. El multimillonario robo hecho dentro de la Fiduciaria del Banco de Bogotá.
Según la revista Semana, el pasado jueves 22 de enero a las 5 de la tarde, en un habitual proceso de auditoría interna en la Fiduciaria Bogotá, se descubrió un posible caso de corrupción y millonario desfalco que tiene perplejo a todo el mercado financiero colombiano. La auditoría, practicada al final de la tarde de ese día, sorprendió a todos en la fiduciaria. Faltaban en el balance unos títulos de deuda pública (TES) por un valor nominal de 59.000 millones de pesos, pero que hoy, con la valorización que han sufrido estos papeles, pueden superar los 70.000 millones de pesos. La sorpresa fue mayúscula, pues se trataba de papeles que pertenecían al pasivo pensional de Ecopetrol, fideicomiso que administra esta fiduciaria, y que estaban guardados en el Depósito Central de Valores, un sistema electrónico diseñado para la custodia de títulos valores y que se considera impenetrable. Sin embargo, lo que no mencionó Semana es que este descomunal déficit no ocurrió en Febrero del 2009, sino que fue un robo continuado; algo que venía desde hace más de un año y hasta ahora fue que las autoridades se percataron.
Pero lo interesante de este caso no es el robo sino lo que hay detrás del mismo.
Para comenzar a armar este rompecabezas, primero que todo aclaremos que los TES son certificados de deuda negociable en el mercado de valores secundario. En otras palabras, el dinero que los respalda debe pagarse obligatoriamente, lo cual representa una pérdida para el que los emitió y/o para el tenedor de estos títulos, en este caso el Grupo Aval. Luego podemos deducir que este grupo financiero, puede estar al borde de la insolvencia por el desfalco, ya que debe responder a los nuevos tenedores por el monto facial de los certificados al momento del cobro. Dicho de otra manera, el Grupo Aval, específicamente el Banco de Bogotá, podría estar a un paso de la quiebra debido a este macrorobo, ya que, como el Gobierno no le exige tener reservas de dinero por cada depósito, sino en una relación 10 a 1, este Banco no tiene liquidez, y puede declararse en bancarrota a la primera estampida de clientes a retirar sus activos; sin embargo no es así y la respuesta a sus plegarias es DMG.
No es coincidencia que el Grupo Aval, en representación del Banco de Bogotá y esta fiduciaria, hayan buscado una urgente salida salomónica a este descalabro para tapar el hueco, sacando del sombrero el proyecto Torre Fuerte, y de esta manera recibir una inyección masiva de capital líquido a través de este tercero, para apuntalar su ya decadente imperio financiero, utilizando el mismo esquema de DMG, el cual demostró ser muy viable para capitalizar a corto plazo. Pero había un obstáculo.
Según afirmó un trader a este informativo, desde el 2008 las directivas del Banco sabían lo que sucedía, y trataron de rescatar los certificados en el mercado de valores pero fue imposible. Fue entonces que decidieron comenzar a dar forma al proyecto Torre Fuerte. Presionaron entonces al Gobierno a través de la quiebra de las pirámides, que, según fuentes, patrocinaron ellos mismos, provocando así la Emergencia Social. Con Murcia en la cárcel, DMG intervenida y la Emergencia Social terminada, ya tenían el camino despejado, y de paso se salvarían el pellejo dando luz verde a Torre Fuerte y capitalizar la Fiduciaria y el Banco de Bogotá. Un final feliz después de todo (para ellos, por supuesto)
¿Cómo pudo ocurrir esto, cuando hay enormes controles y medidas de seguridad en las entidades financieras? ¿Dónde estaba la Superintendencia? ¿Por qué el Presidente, responsable del ahorro público, permitió que se robaran el dinero de las pensiones de Ecopetrol y no se ha pronunciado al respecto? ¿Por qué también permite que el Grupo Aval cree un clon de DMG para solucionar su iliquidez y no ordena a la policía y la superintendencia su intervención, y ni el Gobernador del Valle o el Alcalde de la localidad cierran sus puertas por captación masiva y habitual de dinero a pesar de estar facultados por los decretos de Emergencia Social? ¿Por qué tanto afán por condenar a David Murcia y erradicar todo lo que huela a DMG, mientras las pirámides DRFE, Costa Caribe, etc, ya quedaron en el olvido?
Muchas preguntas y ninguna respuesta
Con la tecnología de Blogger.