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martes, 31 de mayo de 2016

Vichada: hacia el ordenamiento productivo

Representantes del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural,  Finagro, el Banco Agrario y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, UPRA, presentaron en el departamento de Vichada, la estrategia del Gobierno Nacional ‘Colombia Siembra’ que pretende promover la producción nacional aumentando en un millón de hectáreas el área cultivada en el país para reducir el nivel de importaciones actual.
De igual manera, la UPRA planteó la construcción del Plan de Ordenamiento Productivo y Social de la Propiedad para el departamento, en el cual, se brinde un diagnóstico de la utilización del suelo con fines agropecuarios, para posteriormente poder identificar las mejores oportunidades de producción agrícola y pecuaria de acuerdo a las condiciones sociales, económicas, ambientales y de mercado de cada territorio.
El Director de la UPRA Felipe Fonseca Fino reconoció la disposición que tiene la Gobernación de fortalecer el sector agropecuario: “Se aprovechó la visita para poner a consideración de la gobernación una propuesta para suscribir un convenio que permita formular el plan de ordenamiento productivo y social del Vichada en aras de fomentar la planificación rural agropecuaria”.
Igualmente, la reunión contó con la participación de representantes de los municipios de Puerto Carreño, La Primavera, Santa Rosalía y Cumaribo.
Actualmente, el departamento de Vichada tiene una producción agrícola de 44.266 toneladas y los principales cultivos desarrollados son la soya, el arroz, la yuca y la palma de aceite. En materia de plantaciones forestales con fines comerciales tiene alrededor de 2.9 millones de hectáreas que podrían ser destinadas para estas actividades.
Teleorinoco, Actualizado en: 9:59
Escrito por: TeleOrinoco Noticias

jueves, 26 de mayo de 2016

Expedición científica por el río Bita

Desde hoy y hasta el próximo 5 de junio, 24 investigadores de diferentes especialidades biológicas se adentrarán en los bosques ribereños y el agua del río Bita, considerado por expertos como “el refugio de la biodiversidad” del Orinoco.
El Bita, localizado entre los municipios de Primavera y Puerto Carreño, en Vichada, está en los ojos de distintas organizaciones ambientales que buscan convertirlo en un ejemplo de conservación para el país, debido a que a pesar de las nuevas plantaciones agroforestales que han llegado a la zona, aún goza de buena salud y podría servir de caso ejemplar para generar acuerdos de conservación con los vecinos del río.
“Serán 16 investigadores de la Fundación Omacha, el Instituto de Investigaciones Alexander von Humboldt, de las universidades del Tolima, Nacional, del Quindío y Javeriana, y WWF Colombia, que trabajarán para evaluar la presencia de especies de fauna: mamíferos, aves, escarabajos, anfibios y reptiles, y especies de flora de este importante cuerpo de agua en el Vichada. Este grupo se complementará con ocho investigadores locales y habitantes de la ribera del Bita”, explicó la Fundación Omacha, organizadora de esta segunda evaluación.
Durante los 11 días de investigación se tendrán dos campamentos y también se invitará a niños y jóvenes de los municipios de Carreño a acompañar por momentos a los investigadores.
En enero de este año, 32 investigadores se internaron en este afluente de 450 kilómetros para hacer la primera indagación. Los resultados fueron sorprendentes: cerca de 80 especies de flora y fauna se clasificaron como nuevos registros. Ambas expediciones están en el marco de la alianza por el río Bita que se estableció desde el 2014 y es gestionada por la Gobernación del Vichada, operada por el Instituto Alexander von Humboldt y con el trabajo de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Corporinoquia, el Fondo Mundial para la Naturaleza, Fundación Palmarito Casanare, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregoza, la Armada Nacional y Fuerza Naval de Oriente.
Fernando Trujillo, director de la Fundación Omacha, explica que al tener un conocimiento científico de esta cuenca, de 829.113 hectáreas, se puede tener una mejor respuesta ante los proyectos productivos que se planean en la altillanura y que podrían poner en peligro lugares biodiversos.

El Tiempo
Teleorinoco, Actualizado en: 17:18
Escrito por: TeleOrinoco Noticias

martes, 24 de mayo de 2016

El espíritu salvaje de Vichada

Vichada, la tierra donde nace el sol que alumbra a Colombia. Así la describe Rosevel Rodríguez, nuestro guía en esta aventura. Queríamos soledad, silencio, soles generosos... y los tuvimos. Regresamos, morena la piel y llena el alma de reclamos de libertad y de espacios infinitos.
La gente de Puerto Carreño es festiva y acogedora. Frente a la capital del departamento, el poderoso Meta rinde sus aguas al Padre Orinoco. Allí fuimos a ver cómo los delfines saltan por decenas al lado de la barca. Es un espectáculo emocionante. Y remontando el Orinoco, nos metimos en el vericueto de piedras redondeadas en medio del río que se cuela entre ellas formando borbotones y cascadas.
El sitio se llama Ventanas y el inmenso ‘rebaño’ de piedras sobre las que caminamos ofrece un espectáculo memorable. Al regresar a Puerto Carreño entramos a visitar la reserva Bojonawi, de la Fundación Omacha, fruto del abnegado trabajo de Fernando Trujillo por salvar la fauna marina.
La laguna El Pañuelo, que es el corazón de la reserva, es un refugio de paz y de belleza y alberga caimanes, perros de agua, tortugas y nutrias. Cuando hay cosecha de mangos en Puerto Carreño, una de las ciudades más arboladas de Colombia, las frutas tapizan las calles y el fresco aroma invade la ciudad.
En el campero del ‘Morocho’ Gómez nos hundimos en las sabanas. A eso habíamos ido. El sol reinaba generoso en un cielo totalmente azul y así fueron todos los días de nuestra aventura. Por un carreteable nos dirigimos hacia el sur. Pasamos el hermoso Bita, único río protegido de Colombia. Más al sur cruzamos en ferry el río Dagua y una hora más tarde llegamos al río Mesetas, también de brillantes aguas negras. Ya estábamos lejos de todo y cerca de todo lo que buscábamos: la inmensidad, las sabanas embrujadoras. Nos deteníamos constantemente para meternos entre las grandes piedras y las manchas de bosques y alejándonos del vehículo buscábamos los lejanos afloramientos rocosos a los que llegábamos después de caminar varias horas.
Para nosotros el pensamiento de Teilhard de Chardin es norma de vida: “Dejadme sentir la inmensa música de las cosas”. Siempre marchamos en silencio con el alma abierta a los insistentes y callados mensajes del cosmos. Así llegamos hasta el Cerro Humeante, al que dimos casi la vuelta completa. El cerro es un referente de las sabanas y se observa desde muchos kilómetros a la redonda.
Fuimos a dormir a Tambora, a orillas del Orinoco. Nos dirigimos luego al corazón del Parque Nacional Tuparro, que es Patrimonio Natural de la Humanidad. Conocedor como soy de estas áreas de conservación en Colombia, considero al Tuparro como el Parque más completo y por ende el más bello de nuestro país.Alberga ríos maravillosos como el Orinoco, el cuarto río más largo del planeta; el río Tomo, de muchos meandros, y el río Tuparro, de aguas verdosas. Las islas de estos ríos, como la llamada Guahibos, son muy extensas; hay sabanas con bosques de galería y sobre todo morichales que son el más hermoso paisaje vegetal de los Llanos. En el Tuparro hay tepuyes desde cuyas cimas se abarca toda la inmensidad y la fauna es numerosa: jaguares, grandes anacondas, venados, chigüiros, tortugas, babillas y caimanes y toda clase de aves.
Raudales y otras maravillas
Remontando el río llegamos a las cabañas del Parque y nos dirigimos a su tesoro, el espectacular raudal de Maipures, el más poderoso del río. Enormes piedras, chorros y remolinos forman un infernal maremagnum de aterradora belleza que impide la navegación a lo largo de seis kilómetros; en medio del torbellino se levanta, resistiendo la fuerza del agua, el Balancín, una piedra de elegante estructura que se roba todas las miradas y las fotografías. El sabio Humboldt, que pasó por aquí en 1802, llamó a este lugar la octava maravilla del mundo.
Trepamos a la isla Guahibos. Los 100 metros de escalada tienen tramos prácticamente verticales pero la adherencia de la roca es total. Arriba encontramos la vegetación típica de los tepuyes y muchas orquídeas y desde allí dominamos todo el raudal de Maipures y la unión del Tuparro con el Orinoco. Remontando el río Tuparro llegamos hasta una comunidad de indígenas sikuanis que nos llevaron a Caño Lapa, lugar sagrado para las comunidades del Llano. El río avanza entre rocas por varios corredores estrechos formando un entramado de pasadizos verdes.
Nos faltaba remontar el río Tomo, de bellos playones de arena amarilla. Entramos por la boca de Caño Peinilla, tan tranquilo que parece un lago. Abandonando el cauce trepamos el cerro y gozamos de la contemplación de la inmensidad de las sabanas y de los bosquecitos redondos, llamados matas de monte. Todos los días buscábamos un mirador para gozar de los sangrientos atardeceres, con una bola brillante que se negaba a rendirse ante la noche inminente: paletadas amarillas, naranjas, rojas y negras siniestras.
Mirando extasiado la lucha entre el atardecer y la incipiente noche recordaba las palabras de Henry David Thorea, mi pensador preferido: “Creció mi vida en esas horas como crece el maíz por la noche”. Y muy temprano al día siguiente ya estábamos de pie para atisbar las primeras luces y ver cómo el sol rodando por las llanuras conecta los circuitos de la vida.
En medio de todo y en medio de nada –de todo porque en los bosques vecinos rugían los tigres y de nada por la infinita soledad– visitamos dos fundos: Rancho Barú y Rancho Wisi. El primero se levanta a orillas de un imponente y mágico raudal de Caño Mesetas, tesoro que hay que conservar intacto a como dé lugar, y al segundo lo rodean bosques de piedras de fantásticas figuras y una mina de cuarzo que se extiende por el suelo dejando al aire libre millones de cristales blancos y transparentes.
Momento vibrante de la excursión fue la trepada al cerro El Zamuro. Los morichales, sus largas hileras de palmeras que se mecen al soplo del viento y las figuras rectilíneas y curvas que forman sobre la sabana haciendo dibujos de embrujadora plasticidad, fueron la cumbre de la belleza natural en esta aventura, mirados ellos desde la cumbre del tepuy. Nos faltaba la navegación total del Raudal Atures del Orinoco. Esquivando los peligros, las rocas, los chorreones, los remolinos traicioneros, bajándonos a veces de la lancha para facilitar el avance en los lugares más peligrosos, lo recorrimos en su totalidad.
Es un intrincado laberinto de piedras de todas las formas y tamaños. Así llegamos exultantes a Casuarito, cerca de Puerto Carreño. ¿Cómo resumir las largas caminatas bajo un sol despiadado y las alegrías vividas? Me remito a Carranza en su poema ‘El sol de los venados’: “Ah, tristemente os aseguro, tanta belleza fue verdad”.
¿Cómo llegar?
A Puerto Carreño se llega por vía aérea o por larga navegación en el río Meta o por largo viaje en carretera. Satena viaja a Puerto Carreño varias veces por semana. Si quiere viajar al Vichada, contáctese con el guía Rosevel Rodríguez.Él se encarga de organizar las excursiones desde Puerto Carreño y de la asesoría necesaria. Su teléfono es 312 444 6364.
Dónde dormir
Hotel El Lago en Puerto Carreño, cómodo y económico: desde 40.000 pesos la noche.
Tenga en cuenta
La mejor época para visitar esta región son los meses de verano: diciembre, enero y febrero. Cielos azules, mucho calor. Se necesita buen aguante para gozar la aventura en su plenitud.
La ropa es para verano, con todos los cuidados respecto al sol. En los supermercados se consigue todo lo necesario para la aventura: alimentos no perecederos, linternas, capas para la lluvia y demás elementos.
Andrés Hurtado García
Especial para VIAJAR
Teleorinoco, Actualizado en: 16:41
Escrito por: TeleOrinoco Noticias

viernes, 20 de mayo de 2016

Ser mujer y pescar

Doña Rubiela Vargas, quien lleva más de 40 años pescando en el Vichada, ha visto como últimamente es más difícil sacar algo. El proyecto “Bita, río protegido” se reunió con diferentes actores de la comunidad para conservarlo
Para llegar a La Primavera desde Bogotá es necesario recorrer 564 kilómetros hacia al oriente. Los primeros 115 se hacen por carretera hasta Villavicencio y allí se debe tomar un avión de dos motores y diez sillas, que vuela apenas tocando las nubes para llegar, una hora más tarde, a su destino. Iniciamos el viaje desde Bogotá a las 2 de la mañana, llegamos a Villavicencio a las 5:30; el vuelo debía salir a las 6 del aeropuerto Vanguardia, pero terminó saliendo a las 9 y a las 10 ya estábamos en La Primavera, en el centro del departamento de Vichada.
Ese miércoles la sabana nos recibió con un calor abrasador. Afuera del aeropuerto veíamos la estación de bomberos y el camino hecho de polvo rojo que nos llevaría al centro del municipio. Según su página oficial, La Primavera cuenta con una extensión de 21.420 km², un poco más grande que El Salvador (el país), en los que viven 14.344 habitantes, la mayoría ubicados en la zona rural, en la que se dedican a la agricultura, la ganadería y a la pesca.
Y allí, donde La Primavera es sinónimo de sol y de verde, de llanura que se confunde con polvo, es donde conocimos a doña Rubiela Vargas, una mujer pescadora que vive del agua que baña el municipio, de los ríos que, como dice su himno, son “sus senderos del agua / El río Meta, el Tomo, el Gavilán / Y el Bita que lleva allá en sus entrañas / El alegre canto del alcaraván”.
Ser mujer y pescar
Muy poco sabemos de mujeres pescadoras. Es más, al pensar en pesca, siempre vienen a nuestra mente una canoa y un hombre en su proa lanzando una malla o sosteniendo paciente una caña, en espera de la pesca del día. Pero nunca pensamos que esa pueda ser la labor de una mujer, no se nos ocurre imaginar que tal vez ellas tengan la fuerza y el arrojo para pescar, para levantarse todas las mañanas en la madrugada, organizar los anzuelos, las carnadas y el guaral, además de preparar el desayuno para la familia, luego ponerse las botas de caucho y salir a pescar.
Doña Rubiela nació en Girardot, pero lleva más de cuarenta años viviendo en Vichada. Junto con sus padres llegó a esta tierra (de hombres sin tierra, como dice el escudo del Departamento) en busca de trabajo, de casa, de una forma de sobrevivir; y fue su padre quien le enseñó a pescar, él encontró en el río la fuente de ingreso para mantener a la familia; vendía payaras, palometas, cachamas… cada kilo representaba los pesos necesarios para mantener a la familia. Así, doña Rubiela aprendió un oficio, aprendió a salir en la madrugada, a conocer el nado de los peces cuando se acercan a la canoa, aprendió a sacarlos y venderlos y, con ello, a mantener a su familia, como lo había hecho su padre.
Hoy, doña Rubiela tiene más de 60 años, no quiso decirnos su edad, pero sus modos, rasgos y maneras la delatan; es la cabeza de un hogar conformado por su esposo, dos hijas y tres nietos: Duván, David y el pequeño Daniel. El día que la conocimos regresaba de su jornada de pesca, había sido un mal día, como tantos otros en las últimas semanas. “El pescado ha estado muy escaso, últimamente no se saca mucho o nada, como hoy”, fue lo primero que nos dijo. Su cara de desaliento refleja una realidad que ha dejado de ser una impresión para convertirse en una problemática que afecta la economía de la región.
La pesca de consumo, actividad que muchas personas ejercen cerca de los ríos Bita o Meta, es una de las formas de sustento más importantes para una franja de la población que cuenta con muy pocos medios para generar ingresos. Y el hecho de que se tenga un mal día de pesca no solo implica la pérdida de una mañana de trabajo o de unas cuantas carnadas, implica un día en que el alimento, el sustento y la posibilidad de sobrevivir quedan comprometidos.
Para doña Rubiela y otros pescadores de la región con los que tuvimos la oportunidad de conversar, el problema radica en que “a los pescadores no se nos tiene en cuenta en el momento de imponer vedas ni tampoco nos escuchan sobre los cambios que vemos en los ríos, los peces son cada vez más pequeños y escasos y eso tiene que ver con todos lo cambios que está sufriendo el río”. A eso debe sumarse que “son muy pocas las políticas que nos benefician, estamos solos, y si no podemos pescar, dígame… ¿cómo vamos a hacer para comer?”.
Y es que esta historia no es solo la de Doña Rubiela y su familia, también es la de Betsabé, su vecina, y la de don Álvaro y los pescadores que viven en Punta de Laja, en Puerto Carreño. Todos ellos se han visto afectados por los cambios que poco a poco empiezan a notarse en ríos como el Bita y que los han llevado a preguntarse qué harán cuándo el pescado deje de nadar en sus aguas.
Sin embargo, el panorama no es del todo desalentador, pues es en la queja de los pescadores donde está la solución para hacer de su labor un trabajo sostenible y una actividad que permita que el río Bita siga siendo el hogar de payaras, de pavones y de otras tantas especies que viven en su cuenca. En los últimos meses el proyecto “Bita, río protegido” ha llevado a cabo reuniones y talleres con pescadores de consumo, pero también ornamentales, así como operadores turísticos que viven de la pesca deportiva, para construir con ellos acuerdos que permitan hacer del Bita un río protegido por todos.
Una iniciativa que se ha logrado desarrollar gracias a la financiación de la Gobernación de Vichada y la participación de varios actores como lo son la Armada Nacional de Colombia y la Fuerza Naval de Oriente, la Fundación Omacha, WWF, Corporinoquia, Parques Nacionales de Colombia, Fundación Orinoquia, la Corporación Ambiental La Pedregosa, la Fundación Palmarito y el Instituto von Humboldt.
Labor de largo aliento que implica recoger las impresiones de todas las personas que se benefician del río a nivel productivo, recreativo y cultural, y con ellos identificar problemáticas que los afectan, pero también las soluciones que permitirán conservar el río, al mismo tiempo que se sigue utilizándolo. En estos acuerdos es donde está la clave de la protección, pero también se encuentra en la información que se pueda tenerse del estado actual del río, información que debe tener incidencia en las decisiones que se tomen sobre el uso que se le da. Esa es la apuesta del proyecto, llegar a acuerdos de uso sostenible en los que las personas que viven de los recursos que provee el afluente puedan seguirlo haciéndolo, al tiempo que se mantiene la condición del Bita como de uno de los ríos más saludables del país.
“Todos los ríos tienen el mismo idioma que yo tengo”, escribió Pablo Neruda en uno de sus poemas. Sin duda, este verso refleja el sentir de doña Rubiela, que todos los días palpa y vive el río. Gracias a su voz y su conocimiento, nosotros fuimos un poco pescadores ese día, conocimos el río a través de su experiencia, lo probamos gracias al caldo de caribe que ella y su hija Feliciana nos prepararon y nos beneficiamos de él, siendo parte de la familia de doña Rubiela por un día.
*Instituto Humboldt

Teleorinoco, Actualizado en: 12:53
Escrito por: TeleOrinoco Noticias

miércoles, 11 de mayo de 2016

Extinción de dominio a exconcejal de la Primavera

Las autoridades ocuparon en las últimas horas una finca ubicada en La Primavera (Vichada). De acuerdo con la investigación, era el sitio en donde bandas delincuenciales escondían ganado robado que posteriormente era remarcado.
Este grupo criminal tenía estrecha relación con el Bloque Libertadores del Vichada, asegura la Fiscalía.
Se trata de la finca denominada El Paraíso, que según la Fiscalía pertenece al exconcejal Emiro de Jesús Puello García, quien es investigado por posibles nexos con el abatido capo Martín Farfán Díaz, alias Pijarvey.
En esta misma finca fue capturado el 27 de abril de 2014 Manuel Eduardo Murray, alias el Diablo, quien es señalado de haber sido el jefe de la banda de sicarios perteneciente a la misma organización delincuencia de ‘Pijarvey’.
La investigación que llevó a la extinción de dominio de este predio indica que el 2 de diciembre del 2014 las autoridades recibieron la denuncia del robo de un ganado en la región y que los animales fueron recuperados un día después por parte de la Policía en esta finca.
Las reses, está anotado en el expediente, ya estaban remarcadas, tenían un nuevo sello sobre el que habían impuesto en principio sus verdaderos propietarios.
Otra denuncia tiene fecha del 4 de diciembre de 2014, por el robo de 73 cabezas de ganado que fueron halladas en la finca, propiedad del entonces concejal Emiro Puello.
En esta misma finca, indica la investigación, las autoridades realizaron la incautación, el año pasado, de cinco armas de fuego y proveedores de fusiles, que fueron halladas enterradas.

Teleorinoco, Actualizado en: 13:17
Escrito por: TeleOrinoco Noticias

viernes, 6 de mayo de 2016

El botín del oriente

La mayoría de los colombianos no se han enterado de que en las últimas semanas en el oriente del país se están librando dos guerras simultáneas que han dejado decenas de muertos. A pesar de lo sangriento, esos conflictos han pasado inadvertidos pero tienen a cuatro de los departamentos más grandes, Arauca, Meta, Vichada y Guaviare, incendiados por la violencia.
En el primero de ellos, en sólo un mes 28 personas han sido asesinadas en municipios como Fortul, Tame, Saravena, entre muchos otros. Según la bitácora de Observación y Solidaridad con Arauca de Pastoral Social, en el período comprendido entre el 19 de febrero y el 17 de marzo del presente año, en el departamento de Arauca se cometieron 21 homicidios, nueve hombres resultaron víctimas de campos minados, 11 ciudadanos fueron amenazados y en diferentes municipios se registraron 27 acciones bélicas.
Aunque este reporte no señala responsables ni identifica a la mayoría de las víctimas, las autoridades locales y múltiples informes de inteligencia y de la Fiscalía especifican que gran parte de los asesinados son integrantes de redes de milicias de las FARC en esos municipios. En ese cruce de balas también han caído ciudadanos señalados de pertenecer a alguna banda. Hombres de las estructuras del ELN en esa región cometieron esos crímenes.
Se trata de muertes gota a gota. Esa guerra entre guerrillas siempre se ha caracterizado por ser silenciosa y alejada de los titulares de prensa. Sin embargo, no es la primera vez que las FARC y los elenos se enfrentan en esa región. En el 2007, el ELN inició en esa zona una campaña contra las FARC para expulsarlas de ese territorio, uno de los pocos en donde tienen una fuerte presencia. La confrontación se extendió como pólvora y de Arauca pasó a batallas en Cauca y Norte de Santander.
En esa época se calculó que más de 200 guerrilleros, de bando y bando, murieron. En ese entonces, al igual que está ocurriendo ahora en Arauca, esas luchas por el control territorial comenzaron por el asesinato de milicianos y van escalando hasta mandos medios y comandantes de frentes. Lo irónico es que esto pasa cuando esas dos guerrillas están sentadas en medio de procesos de paz con el Gobierno.
El botín del oriente
Pero si bien esa confrontación que se está gestando entre grupos subversivos tiene atemorizados a pueblos enteros en Arauca, la situación no es menos angustiosa en Meta, Vichada y Guaviare. La razón es compleja. Allí los Úsuga y tres fracciones de disidencias de antiguos grupos paramilitares también están en pie de guerra y en medio de esas vendettas ha quedado la población civil.
Desde finales del año pasado llegaron a diversas poblaciones del Meta cerca de 120 hombres del Clan Úsuga. A sangre y fuego han hecho sentir su presencia en diversos municipios de ese departamento e incluso han llegado a zonas que hasta hace pocos años eran de dominio exclusivo del bloque Oriental de las FARC como Vista Hermosa. De hecho, hace dos semanas la Policía capturó en ese municipio a Edrile Romero, alias ‘Negro Andrés‘, y 30 de sus hombres con más de 40 fusiles, granadas y centenares de municiones.
El ingreso de los Úsuga desató un enfrentamiento con tres reductos de grupos paramilitares: el bloque Meta, el bloque Libertadores y Erpac. La mayoría de los jefes de estos grupos se desmovilizaron o fueron capturados hace varios años como alias ‘Jorge Pirata’, ‘Cara de Cuchillo’, ‘Soldado’ o ‘Caracho’, entre otros. Sin embargo, desde la prisión algunos de ellos siguen manejando las estructuras y han dado órdenes a sus subalternos de frenar a bala la ofensiva de los Úsuga. Esos grupos que estaban diezmados se han rearmado.
Obtienen gran parte de sus recursos de las extorsiones indiscriminadas que han lanzado masivamente, sobre todo en Meta. Pero también han acudido a conseguirlos de antiguos capos de la droga en cárceles estadounidenses, dueños de miles de hectáreas de tierra en esa región. Uno de ellos es Daniel el ‘Loco’ Barrera, extraditado en el 2012, a quien los jefes de estos grupos contactaron para pedirle ayuda. Lo mismo ha ocurrido con otros capos o esmeralderos que están en el país y tienen grandes fincas en esas zonas. Algunos de los exparas, como alias ‘Soldado‘, les argumentan que deben aportar dinero para la guerra y defender las tierras de los Úsuga.
Si bien es cierto que esa bacrim se está empezando a expandir por Meta, el verdadero interés de los hombres de alias ‘Otoniel‘, jefe de los Úsuga, no es apoderarse de fincas y grandes extensiones de tierra allí. Su objetivo en ese departamento es asegurar un territorio estratégico para los intereses reales de esa banda. Desde el Meta buscan llegar a las zonas de cultivo y procesamiento en Vichada y Guaviare, en las que actualmente tienen fuerte presencia las FARC.
De consolidar esto tendrían el control sobre toda la cadena del narcotráfico. Ellos ya dominan los puertos y gran parte del occidente del país, que son los puntos de salida de los embarques de droga. Controlar las zonas de producción, hoy en manos de la guerrilla, dejaría a ‘Otoniel‘ con el control absoluto del mercado de la droga.
Mientras esto está ocurriendo, ciudades como Villavicencio y San Martín se han vuelto el escenario de vendettas entre hombres  de los Úsuga  y los miembros de las bandas de la zona. En medio de esa batalla algunos de los antiguos jefes paramilitares intentan pescar en ese río de sangre y conseguir dinero para sus propias arcas. A esa compleja situación se suma que ante el temor de perder sus tierras, varios ganaderos y comerciantes de la zona han decidido también meterse la mano al bolsillo para financiar grupos de autodefensas para defender sus propiedades.
Todo este caótico escenario en el oriente ha venido creciendo desde hace meses y lo cierto es que el llano está llamas. Lo más grave es que ese incendio se puede extender al resto del país

Teleorinoco, Actualizado en: 13:28
Escrito por: TeleOrinoco Noticias
 
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